25 de noviembre 2010 - 00:00

Rousseff debutará recortando gastos; alivio en mercados

Guido Mantega en Hacienda, Alexandre Tombini en el Central y Miriam Belchior en Planificación prometen un 2011 con recortes para bajar el peso de la deuda. El tridente fue presentado ayer en Brasilia.
Guido Mantega en Hacienda, Alexandre Tombini en el Central y Miriam Belchior en Planificación prometen un 2011 con recortes para bajar el peso de la deuda. El tridente fue presentado ayer en Brasilia.
Brasilia - La oficialización del equipo económico de Dilma Rousseff, con la ratificación del desarrollista Guido Mantega en Hacienda, coincidió ayer con definiciones de que 2011 será un año de un profundo recorte del gasto público y de «consolidación fiscal». Los mercados tomaron nota y respondieron con un alza del 2,47% de la Bolsa de San Pablo.

El propio Mantega aseveró durante la presentación formal del equipo económico en Brasilia que, entre los objetivos fijados por Rousseff para los próximos cuatro años, está la reducción del peso de la deuda pública a un 30% del Producto Bruto Interno (PBI), frente al 41% actual.

Junto a Mantega, fueron dadas a conocer las designaciones de la futura ministra de Planificación, Miriam Belchior, y del economista Alexandre Tombini, cuyo nombre será propuesto por Rousseff al Senado para reemplazar a Henrique Meirelles en la presidencia del Banco Central.

Mano dura

En declaraciones posteriores a la presentación oficial, Mantega explicó que el ajuste presupuesto podría sobrepasar los 20.000 millones de reales (11.600 millones de dólares) en 2011, y aseguró que la mandataria electa le pidió «mano dura» para frenar el gasto, que subió con fuerza por la elección presidencial de octubre.

«Esta agenda fiscal no es de corto plazo. Es una filosofía a largo plazo», expresó el funcionario.

Según el ministro, tras el éxito de las medidas adoptadas por Luiz Inácio Lula da Silva para mantener la economía en marcha tras el estallido de la crisis financiera internacional de 2008, ha llegado el momento de que el Estado transfiera al sector privado la tarea de financiar el desarrollo. «2011 será un año de consolidación fiscal, de aumentar el ahorro público y la inversión y de bajar gastos corrientes», enfatizó.

Asimismo, expresó que Rousseff aspira a lograr un crecimiento económico promedio del 5% anual, que le permita al país generar empleos, reducir las desigualdades y erradicar la miseria, pero advirtió que este crecimiento «sólo será sostenible si se realiza sin grandes desequilibrios macroeconómicos».

«Tiene que ser un crecimiento que no genere deuda ni inflación. El crecimiento que buscamos estará apoyado, en primer lugar, en la solidez fiscal. Mantendremos la producción de superávits primarios que permitan reducir el déficit nominal y la deuda pública», prometió.

Según Mantega, la reducción del gasto público permitirá además alcanzar una reducción más rápida de la tasa básica de interés, que hoy es del 10,75% y que Rousseff pretende bajar.

El perfil de Mantega en algunos círculos internacionales ha crecido recientemente, en particular después de convertirse en el primer líder importante a nivel mundial en hablar de una «guerra cambiaria». La frase ahora es ampliamente usada en discusiones sobre tensiones por el tipo de cambio entre Estados Unidos, China, Brasil y otras naciones.

La principal mancha en el historial de Mantega fue el aumento del gasto en un año electoral, que ha puesto en duda algunas de las metas fiscales de Brasil.

Paños fríos

Sobre el ambicioso plan de infraestructuras, la futura titular de Planificación puso paños fríos: «Habrá que mejorar la calidad del gasto público. Es posible hacer más con menos recursos», aseguró Belchior, una ingeniera en Alimentos de 54 años que se desempeñará en el futuro Gobierno como la principal coordinadora del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC).

La Bolsa de San Pablo reaccionó a estas noticias con una fuerte suba, a la que contribuyeron de forma determinante los buenos resultados obtenidos por las plazas internacionales.

La designación de Tombini fue especialmente tranquilizadora para los inversores. «No debe de haber muchos cambios. Se trata de un cambio de nombre», estimó Antonio Carlos Colangelo, de la Asociación de Analistas y Profesionales de Inversión del Mercado de Capitales de Brasil (Apimec).

El experto considera que «el mercado debe responder bien al nombre (de Tombini), porque ya integra el Banco Central».

«El solo hecho de haber anunciado los tres nombres va a tranquilizar el mercado, que estaba bastante estresado», indicó el economista André Perfeito, de la consultora Gradual Investimentos.

Agencias DPA, EFE y Reuters