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Rubén Rada: “Hago las melodías por instinto, no estudié música”
Rubén Rada y su grupo de músicos: «Les fui silbando cada tema», dice. «Y creo que salió un disco bien uruguayo».
Así describe el «Negro» Ruben Rada su más reciente trabajo, «Confidence» -ya comentado en estas páginas- que contó con la participación de un grupo numeroso de músicos uruguayos. De paso por Buenos Aires, previo a un par de actuaciones en un festival de música latinoamericana en Qatar, dialogamos con Rada sobre la presentación en vivo de su disco en La Trastienda, el próximo 20.
«Me junté con los músicos» -continúa-. «Les fui silbando cada tema. Y creo que salió un disco bien uruguayo, a pesar de que hay instrumentos de viento que pueden hacer suponer otra cosa más centroamericana. A diferencia de otros trabajos míos, aquí no hay guaracha, no hay merengue. Es que lo fui pensando para cada uno de los compañeros. Por ejemplo, todo el tiempo tuve en la cabeza la batería de Osvaldo Fattoruso, o el toque rockero de mi hijo el guitarrista Matías Rada. Diría también que podrían encontrarse algunas cosas de la época de Opa».
Periodista: Muchos asociaron este material, como otros suyos anteriores, al jazz. ¿Coincide con eso?
Rubén Rada: Ya le dije que yo no sé música. Si algo aprendí de jazz fue de Hugo Fattoruso, de Airto Moreira, de mi época de Opa. Yo me doy cuenta de que tengo noción armónica, porque me lo dicen otros músicos, pero es pura intuición, porque todo lo que hago es «de oreja».
P.: También, muchos lo consideran un referente de la música uruguaya, junto a artistas como Alfredo Zitarrosa o Eduardo Mateo. ¿Qué opinión le merece?
R.R.: Que se olvidan de mucha gente, de músicos mucho mejores. Del Hugo, que mencionaba recién; de Urbano Moraes y de tantos otros.
P.: Periódicamente, usted encara algún proyecto relacionado con la actuación. Y en sus mismos shows musicales, su veta humorística está siempre presente. ¿Se siente actor?
R.R.: Es algo que me sale también naturalmente. Hace un montón de años hice un Otelo gracioso en el grupo Telecataplún, en Buenos Aires. También trabajé con Cacho de la Cruz. Desde entonces, he estado en teatro, en novelas, en películas. No creo que sea actor en el sentido formal de la palabra, pero me divierte hacerlo y cuando me lo proponen me gusta. Desde chico fui el gracioso de la barra, el jodón. Y bueno, parece que también puedo divertir al público.
P.: ¿Por qué, siendo músico y montevideano, que deja traslucir su amor por el tango, no encara públicamente su interpretación?
R.R: Hace poquito hice tango en el final del mundial de baile aquí en Buenos Aires. Ese pedido para hacerlo me animó para seguir y seguramente tocaré algunos en mi show. Pero siempre tuve mucho respeto por el tango. Me encanta y creo que no lo canto mal; pero hay tanta gente maravillosa que prefiero ser muy cuidadoso.
P.: ¿Y qué le pasa con Buenos Aires, una ciudad en la que ha vivido y a la que vuelve permanentemente?
R.R.: Buenos Aires es mi casa. Mis tres hijos son argentinos. El deseo mayor de cualquier músico uruguayo (digan lo que digan) es poder tocar y tener buena aceptación acá. Ustedes tienen músicos maravillosos y, como en Brasil, acá hay de todo. Te diría que Buenos Aires es la capital de Montevideo, aunque a algunos compatriotas les resulte un poco fuerte esta expresión.
P.: ¿Cómo viene el resto de su año de trabajo?
R.R.: Muy movido. Ya viajo a Qatar para tocar en un festival latinoamericano. El jueves 20, presentaré el disco en La Trastienda. En noviembre tengo que viajar a Las Vegas para recibir un Grammy a la trayectoria y a la excelencia musical, junto con otros colegas como José Feliciano, Gal Costa, Les Luthiers o Linda Rondstadt. Después, estoy con algunos discos por hacer. Hay uno de puro candombe, algo que nunca hice. Son 30 canciones de las que ya tengo grabadas unas cuantas. Otro disco será con el personaje de «Richie Silver». Será «Richi Family», con mis hijos, haciendo canciones norteamericanas y brasileñas conocidas. Y hay un tercer disco, que se llamará «Armonioso pop», en un estilo más rockero, con temas como «Malísimo» o «El rock de la calle».
Entrevista de Ricardo Salton


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