24 de julio 2009 - 00:00

Rucci confía aún en diálogo con Cristina

La diputada electa por el macrismo de la provincia de Buenos Aires Claudia Rucci dijo que espera lleguen a la Presidente los proyectos de reforma que llevaron a la mesa de diálogo y que ella cambie la agenda.
La diputada electa por el macrismo de la provincia de Buenos Aires Claudia Rucci dijo que espera lleguen a la Presidente los proyectos de reforma que llevaron a la mesa de diálogo y que ella cambie la agenda.
 «Si el diálogo no tiene resultado, el Gobierno quedará en evidencia», dijo la diputada electa por Unión-PRO Claudia Rucci, tras participar de la reunión de los dirigentes de su fuerza con el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Rucci cree que Hugo Moyano debe rendir cuentas por su desempeño al frente de la CGT y que Néstor Kirchner sigue siendo el «dueño» de la política oficial.

Periodista: ¿Cree que el diálogo arrojará algún resultado concreto desde la perspectiva de las razones por las cuales la mayoría de la gente votó en contra del Gobierno?

Claudia Rucci: Deseo que lleguemos a un resultado concreto. Hay razones para desconfiar, porque el Gobierno llama al diálogo y hace nombramientos que demuestran que el dueño de todo esto sigue siendo Néstor Kirchner y que la política es la misma. Pero quiero ver la mitad del vaso lleno. Hay una sola prioridad -los argentinos- y por ello los políticos tenemos que dialogar más allá de todo. Pero el diálogo existe si alguien está dispuesto a moverse de su lugar. Esperemos a ver hasta dónde son capaces de moverse. El ministro del Interior dijo que el resultado de esta elección es que la gente quiere diálogo. Si, con demora, leyeron eso, a lo mejor van a poder también entender cuáles son las urgencias.

P.: ¿No temen un desgaste en reuniones inconducentes?

C.R.: No, porque nosotros fuimos muy claros, dijimos que la reforma política era un tema muy importante, pero no urgente. Las prioridades son el campo, la pobreza que crece, la falta de trabajo. Si no hay ningún resultado, dejaremos de ir y ellos quedarán en evidencia. Nadie quiere perder el tiempo. La gente no puede esperar ni un minuto más. Mientras estaba en la reunión, no podía dejar de pensar en lo que debía estar sintiendo la persona que se quedó sin trabajo o la madre a la que le mataron un hijo para robarle las zapatillas, al escucharnos a todos nosotros hablar de reforma política. Una persona común diría «éstos están todos locos».

P.: ¿Y cómo sigue el diálogo, entonces?

C.R.: El ministro tomó nota de nuestras inquietudes y se comprometió a transmitírselas a la Presidenta. Nos van a volver a convocar, hablaron de una reunión semanal. Ellos quieren seguir hablando de reforma política. Pero démosle la posibilidad de que nuestro mensaje llegue a Cristina de Kirchner y ella decida cambiar la agenda.

P.: ¿Qué sintió cuando un hijo de desaparecidos -víctima de la violencia de los 70, como usted- denunció a su familia por la indemnización que cobraron por el asesinato de su padre, José Ignacio Rucci?

C.R.: Me dio pena por ese chico y porque se usa el dolor de los hijos y madres de desaparecidos. Así se ensucia la política de derechos humanos. En ese momento preferí no opinar, porque hacerlo era entrar en el barro y tengo mucho respeto por las Madres.

P.: ¿Se puede dar vuelta esa página del pasado y llegar a una reconciliación?

C.R.: Es difícil por la postura de este Gobierno, en el cual hay mucha gente que participó en los 70. Si bien hay quien reconoce errores, el núcleo está muy cerrado. Cuando salió el libro sobre el asesinato de mi padre («Operación Traviata»), lo vi como una oportunidad para que los argentinos conociéramos la verdadera historia, sin juzgar, porque hay que ubicarse en esa época. La idea mía era que si lo blanqueábamos y cada uno se hacía cargo de lo que hizo, seguramente no se iba a repetir. Si se sigue tapando, surgen brotes de aquello. Como cuando al vicepresidente le dijeron «Cobos, traidor, a vos te va a pasar lo mismo que a Vandor». Quisiera que esa frase no aparezca nunca más en boca de un joven. Y para eso tienen que conocer la verdad histórica.

P.: ¿La política era una asignatura pendiente para usted?

C.R.: Siempre me interesó la política, pero nunca pensé en tener un rol protagónico. Sentía que la política le había causado mucho daño a mi familia. Hasta que en 2001 pensé: «Si se van todos, ¿quién viene?», y ese día decidí a empezar a participar. Y a través de «Momo» Venegas me sumé a la red de mujeres de UATRE y luego a la Secretaría de Interior de la CGT.

P.: ¿Comparte los cuestionamientos a la conducción de Hugo Moyano en la CGT?

C.R.: Los trabajadores merecen que Hugo (Moyano) dé una explicación. El conductor tiene que llevar a su gente a la victoria y si no, explicar en qué se equivocó. Moyano involucró a los trabajadores en un acto de apoyo al modelo. Les dijo «voten a Kirchner» y los trabajadores le dijeron que no. Entonces, corresponde evaluar si debe seguir al frente de la CGT. No creo que este modelo sea positivo para los trabajadores: hay desocupación, cierre de fábricas, deterioro salarial. Como se miente con el INDEC no se defiende el poder adquisitivo de los trabajadores, que no están bien representados.

Entrevista de Claudia Peiró

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