5 de septiembre 2018 - 00:00

Rusia ignoró a EE.UU. y bombardeó el último foco de la guerra siria

La Casa Blanca advirtió a Moscú, Damasco y Teherán que eviten lanzar una ofensiva. Pero el Kremlin respondió minutos después. Naciones Unidas teme que se produzca una “catástrofe”.

DESASTRE. En Idleb ya hay centros para desplazados. La ONU teme que una ofensiva de Rusia y Siria lleve esa crisis a límites sin precedentes.
DESASTRE. En Idleb ya hay centros para desplazados. La ONU teme que una ofensiva de Rusia y Siria lleve esa crisis a límites sin precedentes.
Beirut - Moscú rechazó la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y reanudó ayer los bombardeos, junto a la aviación siria, de Idleb, último bastión contra el régimen de Damasco, desatando la preocupación de la ONU que teme una "catástrofe humanitaria".

Así comenzó la fase preliminar de la anunciada ofensiva contra lo que los Gobiernos sirio, ruso e iraní definen un "nido de terroristas", pero que de hecho está hace tiempo bajo el control de Turquía con el placé de Teherán y Moscú.

El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que el Ejército sirio "se alista a solucionar" el problema del "terrorismo" en la provincia de Idleb. "Un nuevo foco de terrorismo se formó y eso lleva a la desestabilización general de la situación", dijo a la prensa, a dos días de una cumbre ruso-turco-iraní sobre Siria en Irán.

Esta declaración ocurrió luego de que Trump advirtiera a Siria, Rusia e Irán que no lancen un ataque contra esa región, pues ello dispararía una "tragedia humana".

"El presidente Bashar al Asad no debe lanzar imprudentemente un ataque. Los rusos y los iraníes estarían cometiendo un grave error humanitario si toman parte de esa potencial tragedia humana", tuiteó. "Cientos de miles de personas morirían. ¡No permitan que ello ocurra!", agregó.

"Seamos claros, se mantiene nuestra posición de que si Al Asad elige de nuevo usar armas químicas, Estados Unidos y sus aliados responderán rápida y apropiadamente", dijo por su parte la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en un comunicado.

Desde Moscú, el Kremlin respondió a Estados Unidos: "Lanzar simplemente advertencias, sin prestar atención al potencial negativo y de gran peligro para toda la situación en Siria, es un criterio incompleto".

Rusia justificó los últimos ataques por el repetido intento de parte de los rebeldes de atacar la base de Hmeimim, en inmediaciones del puerto mediterráneo de Latakia y cuartel general de las fuerzas rusas en Siria. "Los terroristas en Idleb representan una amenaza a nuestras bases", afirmó el Kremlin.

Idleb es la última región siria que el régimen sirio no controla. Un 60% de la provincia está dominada por Hayat Tahrir al Sham (HTS, formado por exmiembros de Al Qaida), y hay también múltiples milicias rebeldes.

Según la ONU, una ofensiva podría hacer que 800.000 personas abandonen sus hogares y provocar "una catástrofe humanitaria". El conflicto en Siria, comenzado en 2011, ya dejó más de 350.000 muertos y millones de desplazados.

Ayer, después de cerca de 50 bombardeos, se registraron las primeras víctimas entre los civiles: 12 muertos, entre ellos cinco niños en el distrito de Jisr ash Shughur, el más afectado en las últimas horas y donde las escuelas fueron cerradas hasta nuevo aviso.

Staffan de Mistura, enviado de paz de la ONU para Siria pidió a los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, negociar de urgencia.

"Intentemos evitar que la que puede ser la última gran batalla del conflicto territorial sirio... acabe en baño de sangre", pidió. Rusia y Turquía tienen "la clave para una solución incruenta en Idlib" aseguró.

Agencias ANSA, AFP y Reuters

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