De la mano del 1,55% que ganaba el precio del petróleo en la mañana (finalizó trepando 1,88% a u$s 46,6 por barril), el Merval alcanzó a subir 2,11% encabezado por Petrobras Brasil +5,91% (cerró 5,68% arriba), Tenaris +5,24% (al cierre 4,26%) e YPF +1,48% (cedió 1.78%), sin los cuales en lo mejor del día hubiéramos estado hablando de un incremento de apenas 0,33%. Pasadas las dos de la tarde cuando YPF entraba en terreno perdedor, sin el aporte de las otras dos petroleras hubiéramos hablado de una merma de 0,5% que se profundizaba al cierre a 0,83% (el cierre real fue de + 0,42% en 15.230,81 puntos, a 27 unidades del mínimo intradiario) con Pampa Energía como la "estrellada" resignando 4,4%, Mirgor 3,89%, Siderar 2,65% y el Banco Francés 2,45% (dando cuenta de la amplitud de una baja que derribó 1,54% el índice M.Ar.). Con Petrosur como la estrella del panel general, al "volar" 88,8% con $5.6 millones tranzados, APBR lo fue entre las líderes, siendo responsable de $160,3 millones de los $378,7 millones negociados en acciones (con 35 subas frente a 5 papeles sin cambios y 41 en baja), un máximo desde el 19 de julio. Ahora vamos a lo importante. Vimos como la idea de las autoridades que "Está probado que a mayor mercado de capitales, mayor producto per cápita", no es cierta (de 1977 a 2015 la correlación entre la variación anual del PBI "per cápita" argentino y la de la capitalización del mercado es r=0.26, R2=6.88, N=38, p=11.89; más allá de tres años la correlación se torna negativa) y que si queríamos impulsar la economía, debíamos buscar más la eficientización del sistema que su mero crecimiento. A pesar de esto el Gobierno ha anunciado de manera unilateral una serie de reformas a la ley marco que apuntarían en el segundo sentido, dejando de lado la oportunidad de consensuarlas democráticamente con todos los actores del mercado. Si bien algún punto del proyecto iría en el sentido correcto -como la eliminación de los artículos "anti-Clarín", 19 y 20 de la ley- la decisión de no acotar el poder del regulador manteniendo el marco filo-fascista instaurado por el Gobierno anterior, permite pensar que lo agrava; de hecho mientras se habla de otorgar autarquía económica a la CNV, nada se dice para que su directorio deje de ser un brazo -político- del Gobierno de turno y que la entidad pase a la tutela (como el BCRA) del Congreso, la costumbre en los mercados más desarrollados. Seguimos mañana.
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