12 de febrero 2016 - 00:00

Salvaje motín en un penal de Monterrey dejó 49 muertos

La matanza se produjo en horas de la madrugada, cuando se enfrentaron a cuchillazos miembros del cartel de los Zetas y del cartel del Golfo.
La matanza se produjo en horas de la madrugada, cuando se enfrentaron a cuchillazos miembros del cartel de los Zetas y del cartel del Golfo.
Ciudad de México - Un sangriento motín en la cárcel estatal de Topo Chico, en Monterrey, golpeó ayer a México en momentos que el país se prepara para ofrecer su mejor perfil al papa Francisco. De acuerdo con las primeras informaciones, murieron 49 reclusos y 12 resultaron heridos producto de una batalla campal entre dos bandas de narcotraficantes opuestas.

La cárcel, superpoblada por 3.800 presos (100% por encima de su capacidad), fue ayer por dos horas el verdadero infierno: los internos lograron reducir a los efectivos de seguridad y el recinto se transformó en un campo de batalla entre miembros de Los Zetas y del cartel del Golfo. Según las versiones de los sobrevivientes, el detonante fue el asesinato de Jorge Hernández Cantú, "el Credo", por sus adversarios, dirigidos por Juan Pedro Zaldívar Arias, alias "el Z-27". "Se puede confirmar el fallecimiento de 52 personas y de 12 heridos", afirmó el gobernador del estado de Nueva León, Jaime Rodríguez Calderón, quien además detalló que no hubo "infantes ni mujeres heridos", ni se fugó ningún recluso durante el incidente.

"El Credo" es considerado cabecilla del cartel del Golfo, quien presuntamente controlaba una parte de la prisión y fue detenido por el Grupo Antisecuestros en 2012, pero su liderazgo era disputado por Zaldívar, que antes había estado en una cárcel de Tamaulipas, en la frontera con Estados Unidos.

En conferencia de prensa, el gobernador reconoció que "los hechos son sumamente lamentables y dolorosos", calificó de "tragedia" el incidente y admitió que fue causado por "la situación tan difícil que se está viviendo en los centros penitenciarios" mexicanos.

Al parecer, en pleno enfrentamiento varios presos prendieron fuego a las bodegas de víveres, lo que afectó las áreas de dormitorios, mientras las peleas se daban con armas punzocortantes, bates de béisbol y palos. El motín fue controlado casi dos horas después gracias a que se sumaron a la operación miembros del Ejército y de la Marina mexicanos. Mientras tanto, familiares de los presos se enfrentaron a la Policía en los accesos a la cárcel, a la que se habían acercado para averiguar si sus parientes recluidos estaban vivos.

El problema de fondo no es la superpoblación de las prisiones, sino la inflitración del narcotráfico en los recintos.

Agencias DPA, AFP y ANSA

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