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San Lorenzo: enfrenta un ejercicio muy complicado
EL RASTRO: La mejor «huella» es que el grupo de control realizó un aporte de capital por u$s 16 millones para bajar pasivos, prueba de compromiso para luchar. Además, todo su pasivo es de tipo «corriente», apto para pasarlo a un largo plazo despejado. (Lleva «acumulados» muy duros).
Objeto social: «Cerámicos, azulejos, revestimientos».
Aunque siempre debe tenerse la precaución de saber que se observa el panorama desde afuera, en nuestro caso tomando a las empresas como acciones cotizantes, imaginamos que sus directivos deben estar buscando los métodos más eficaces posibles para, por lo menos, detener la tendencia descendente en sus números. Comenzar el nuevo ejercicio con negativo final que implica más del 30% sobre capital y el 21% de lo patrimonial resulta sumamente agorero. En tal caso, duplicando la pérdida del primer período de 2011, donde acusara casi $ 11 millones (ahora resultan $ 22 millones).
Lo acuciante es la pérdida de margen bruto, que con ventas por casi $ 113 millones solamente le dejaron menos de $ 2 millones de beneficio. El año anterior, facturando $ 106 millones, la utilidad -que ya era reducida- al menos liberaba $ 5 millones brutos. Ya al cargar los «gastos» -a pesar de algún ingreso menor- el cuadro se mostraba con negativo de $ 15,4 millones (en 2011 eran $ 6,8 millones adversos). Y como remate, la erogación «financiera», que elevó la suma a los $ 22 millones finales. Si bien el primer trimestre resulta ser bajo en lo estacional, lo peor es que está atrapada entre dos fuegos: por una parte, el estancamiento en la construcción -sus clientes- y aparejado con ello, que la competencia en el mercado se haya vuelto cada vez más agresiva (origen de su pérdida de margen, junto con suma de «costos»). Nombre tradicional en lo suyo, deberá aguzar el ingenio.


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