28 de octubre 2009 - 00:00

Sangría sin fin para EE.UU. en Afganistán

Kabul - El vía crucis que representa el frente afgano para el Gobierno de Barack Obama sumó ayer ocho bajas de soldados norteamericanos, dando lugar al mes más letal para las fuerzas de Estados Unidos desde el inicio de la guerra hace ocho años.

El aumento de la violencia ocurre mientras el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, evalúa sus opciones sobre si enviar o no soldados adicionales a luchar contra la insurgencia de los talibanes. Obama llegó a la «fase final» de sus consultas al respecto, dijo su vocero, Robert Gibbs.

La muerte de ocho soldados en los ataques de ayer llevó el total de bajas del mes a 53, dos más que el anterior récord, en agosto pasado, según funcionarios del Pentágono.

La fuerza guiada por la OTAN declaró, además, que varios soldados resultaron heridos en los ataques en el Sur, un día después de que once soldados y tres civiles estadounidenses murieron en diferentes accidentes de helicópteros.

Los esfuerzos para estabilizar a Afganistán se han visto obstaculizados por semanas de tensión política tras la elección presidencial, que fue socavada por un fraude generalizado a favor del presidente, Hamid Karzai, lo que forzó un balotaje programado para el 7 de noviembre.

Abdulá Abdulá renuncia a la contienda; dio plazo a Karzai hasta el sábado para que despida a funcionarios electorales de alto rango del país y cumpla con varios otras exigencias.

Junto con las muertes de soldados (278 en lo que va del año, 797 desde que comenzó la campaña, según iCasualties.org), ayer también se conoció la noticia de la renuncia del primer funcionario norteamericano en Afganistán que deja su puesto en protesta por la dirección de la guerra. Matthew Hoh, un ex marine que prestó servicio también en Irak como soldado y como supervisor civil antes de ser enviado a Afganistán, presentó su renuncia después de un largo período de reflexión e hizo conocer su decisión a través de una carta.

Agencias ANSA y Reuters

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