11 de noviembre 2011 - 00:48

Santa Fe: anticipan fuerte debate por reforma constitucional

María Eugenia Bielsa
María Eugenia Bielsa
Santa Fe - Las elecciones del 24 de julio pasado y las generales de octubre dejaron al descubierto la irracional vigencia del sistema constitucional santafesino -viciado de parches y de contrasentidos-, cuyo impostergable debate de reformulación podría convertirse en la principal discusión política de los próximos meses en la provincia.

Esas incoherencias, por ejemplo, dejarán al próximo gobernador, Antonio Bonfatti, en una situación de desbalanceo legislativo a partir del 10 de diciembre. Con el alto corte de boleta en favor de la lista a diputados que encabezó María Eugenia Bielsa, el justicialismo obtendrá el control de ambas cámaras poniendo al gobernante Frente Progresista en una incómoda situación de gobernabilidad.

Sancionada en 1962, la carta magna santafesina quedó relegada a la sombra de diversas reformas políticas sancionadas desde entonces. Esas transformaciones, por caso, derivaron en cambios necesarios -como la eliminación de la boleta sábana y la polémica ley de lemas-, y la implementación de la boleta única (para la elección a gobernador), pero no evitaron el fomento de los cortes de boletas.

Hace 49 años, con el peronismo proscripto, el radical Sylvestre Begnis decidió reformar la carta magna. Para salvar, en ese escenario, el riesgo de un triunfo de listas de candidatos de corte peronista en la Legislatura, planteó una estrategia reformista que derivó en la consagración de la definición de un senador por cada departamento (que inmola a fuerzas pequeñas).

Y en el caso del artículo 32, se estipula que «la Cámara de Diputados se compone de cincuenta miembros elegidos directamente por el pueblo, correspondiendo veintiocho diputados al partido que obtenga mayor número de votos y veintidós a los demás partidos, en proporción de los sufragios que hubieren logrado».

Pero este artículo fue redactado cuando las boletas de diputados y senadores eran encabezadas por el postulante a la gobernación, y se suponía que cuando se aludía al partido triunfante se hacía referencia al partido del candidato a gobernador, con la intención de asegurarle así al mandatario electo cierto margen de sintonía con esa Cámara para propiciar la gobernabilidad.

En ese marco, no previeron por aquel entonces el fenómeno del corte de boleta, y ahora se da un estado de situación en el cual Bonfatti asumirá en diciembre próximo con las dos cámaras en manos de la oposición, con mayoría absoluta, lo que configura un tema de potencial litigio.

Además, en ese contexto no se respetan tampoco las nuevas corrientes de participación, tales como la representación de la minoría, ni el cupo femenino. Tal artículo, a esta altura de la vida institucional del país, está absolutamente reñido no ya con las tendencias y normas en vigor para otras instancias legislativas, sino divorciado del sentido común.

Terminadas las últimas elecciones provinciales, hubo charlas, consultas y rumores sobre una posible presentación en el ámbito de la Justicia en razón de la ambigua interpretación del artículo 32. Incluso antes de los comicios, algunos constitucionalistas de la provincia, como Domingo Rondina, habían planteado la posibilidad de que las cosas no resultaran conforme a lo establecido en la Constitución. De hecho, hay quienes sustentan que la presidencia de la Cámara de Diputados, por ejemplo, debería estar en manos del partido triunfante, es decir, por el Frente Progresista que se impuso al cómico de Midachi, Miguel del Sel, por el 38,7% de los votos.

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