Santiago Calatrava: mucho más que puentes y torres

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El nombre de Santiago Calatrava, el arquitecto que le dio un nuevo perfil a Buenos Aires con el Puente de la Mujer de Puerto Madero (la única de sus obras en América Latina) suele asociarse, justamente, a los puentes. Como él mismo señaló, al diseñar un puente entran en juego factores muy específicos; entre ellos, los simbólicos no son los menos importantes. «Si se observa la historia de los puentes durante los siglos XIX y XX» -declaró- se verá que muchos tienen una estructura muy particular, cargada de significado. Unos estaban recubiertos de piedra, otros tuvieron esculturas en forma de león o barandillas; en el puente de Alejandro III de París, incluso hay lámparas sostenidas por ángeles. Esta actitud desapareció al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Fue necesario reconstruir con rapidez cientos de puentes en toda Europa. Un buen puente era simple y, sobre todo, económico. Pero, hoy en día hemos de redescubrir el potencial que encierran.»

Los puentes de siglos pasados desempeñaron un papel clave para crear la imagen de las ciudades, por su utilidad y su permanencia. El éxito que ha logrado Calatrava al darles un nuevo significado puede apreciarse muy especialmente en el Puente del Alamillo y el Viaducto de La Cartuja (Sevilla). La inclinación de su mástil es una de las más deslumbrantes aportaciones a la Expo 92. Para esta obra se inspiró bastante directamente su escultura «Torso en movimiento», en la que varios cubos de mármol situados unos sobre otros se mantienen en equilibrio. Como él mismo ha dicho, «cabalga entre la arquitectura, la escultura y la ingeniería».

Destacada figura de la arquitectura mundial, Calatrava (Valencia, 1951), luego de estudiar arte y arquitectura, completó su formación académica en la Universidad Técnica Helvética, de Zúrich, donde se doctoró en ingeniería civil, en 1981.

Otro buen ejemplo de los campos de interés de Calatrava son las torres. El más conocido de esos proyectos es la Torre de Comunicaciones de Montjuic (Barcelona), construida en ocasión de los Juegos Olímpicos que se celebraron en esa ciudad. Por su fuste inclinado, se la ha comparado con una jabalina. El artista ha señalado que fue el ojo humano lo que le inspiró. La concepción y el contenido de la Torre de Montjuic tienen evidentemente diversos significados.

Calatrava también es un reconocido especialista en el diseño de estaciones de ferrocarril. En Zúrich ganó el concurso abierto para la Estación de Ferrocarril de Stadelhofen. Ubicada en un lugar céntrico, se construyó sin alterar el tráfico de trenes, y a un nivel subterráneo incluyó un centro comercial.

Su proyecto para la Estación del TGV en Lieja, muestra cierto desarrollo en su pensamiento y presenta las diferencias entre la extrema sencillez de sus puentes y el carácter más complejo de sus construcciones de mayores dimensiones.

La Terminal del TGV en Lyón-Satolas esta situada en el Aeropuerto de Satolas, es una de las instalaciones de nueva generación, construidas en Francia para la red de trenes de alta velocidad.

La conjunción de un mismo lugar del ferrocarril, el avión y los medios de transporte locales crea un sistema de particular eficacia. El edificio ha sugerido la forma de un pájaro en pleno vuelo. Cuando se le pregunta por la imagen, sin embargo, Calatrava responde: «No busco metáforas, ni tampoco pensé, en un pájaro, sino en los estudios previos que a veces pretenciosamente llamo esculturas».

Tanto sus dibujos como sus esculturas estrechamente relacionadas con el proyecto de Satolas no parecen tener su origen en la metáfora del pájaro, sino en el estudio del ojo, un tema recurrente en su obra. «El ojo es una potencia aclaradora subjetiva que realza las luces del mundo. (...) La belleza es a la vez un relieve del mundo contemplado y una elevación en la dignidad de ver», según señalara Gastón Bachelard. Esto es así en las obras de Calatrava que logra una singular originalidad en sus proyectos, gracias a su formación integral y al permanente propósito de innovación que caracteriza su producción.

Entre sus últimas propuestas, en la Plaza de Castilla, se inauguró en diciembre un monumento realizado por Calatrava en conmemoración del tercer centenario de la fundación de la Caja Madrid. El acto contó con la presencia de autoridades locales, de la entidad de ahorro y del rey Juan Carlos, quien accionó el mecanismo giratorio del obelisco dorado. El «Monumento de la Caja», dotado de movimiento y luz nocturna, tiene noventa y tres metros de altura. Está anclado sobre un trípode de acero y su base es un cono truncado elevado en su vértice hasta seis metros sobre el rasante de la plaza. Construido en acero, piedra, hormigón y bronce, la columna se propone como emblema de Madrid.

Y entre las próximas propuestas, se destaca el Museo del Mañana, en Río, que realizará por encargo de su alcaldía. En la zona portuaria, que será revitalizada de cara a los Juegos Olímpicos de 2016, Calatrava proyectará el museo que se planteará como un nuevo icono de la ciudad brasileña. Según se anticipa, el recinto servirá de escenario para la futura Conferencia sobre Desarrollo Sostenible que la ONU llevará a cabo en Río de Janeiro en 2012

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