30 de marzo 2015 - 00:00

Sarkozy le dio otra paliza al socialismo en elección regional

El presidente Nicolas Sarkozy dio un discurso triunfal una vez confirmados los resultados y afirmó que la “alternancia está en marcha”.
El presidente Nicolas Sarkozy dio un discurso triunfal una vez confirmados los resultados y afirmó que la “alternancia está en marcha”.
París - El partido de Nicolas Sarkozy (UMP, derecha) se convirtió en el gran ganador de la segunda vuelta de las elecciones regionales al conseguir 70 del cerca de centenar de departamentos que conforman el país, mientras que el socialismo en el poder sufrió una dura derrota.

Estas elecciones eran escrutadas con particular interés porque se consideraban un primer test electoral con vistas a la presidencial de 2017.

No bien se anunciaron los primeros resultados, el expresidente Nicolas Sarkozy, líder de la derecha, estimó que se trata de una "desautorización sin apelación" del Gobierno socialista. "La alternancia está en marcha y nada la detendrá, dijo.

Según las primeras estimaciones, la derecha ganaba entre 64 y 70 de los 101 departamentos franceses y la izquierda entre 27 y 37 (actualmente controlaba 61). Mientras que la ultraderecha, el Frente Nacional (FN), obtuvo numerosos escaños, pero no era suficiente para controlar un departamento.

Cerca de 40 millones de electores eran llamados a participar en esta elección, que concierne todo el territorio francés salvo París y Lyon, ciudades en las que las atribuciones de los departamentos son ejercidas por otras instancias. La abstención fue de entre un 49,8% y un 51%, según proyecciones de los institutos de sondeo, es decir, alrededor de un elector de cada dos.

Si hay que buscar un símbolo para la derrota de Hollande, se encontraría fácilmente en el departamento de Corrèze (centro del país), en el que ayer votó el presidente. Corrèze, recuperado por el Partido Socialista en 2008 y mantenido a duras penas en 2011, vuelve a manos de los conservadores en estas elecciones, que penalizaron con dureza los magros resultados económicos conseguidos hasta el momento por Hollande.

También será dolorosa para la izquierda su derrota en algunos de sus feudos más arraigados en el tiempo, como los de Allier (que gobernaban los comunistas), Nord o Côtes d'Armor. El mapa electoral dibuja nítidamente dónde el Partido Socialista resiste el temporal: conserva la mayoría de los departamentos del sur y del centro-sur, así como algunos en la Bretaña, mientras que el resto se van a los conservadores casi sin excepción.

Este resultado del gubernamental Partido Socialista es un muy mal augurio para la presidencial de 2017. La izquierda se había esforzado en movilizar a su electorado después de la primera vuelta para limitar la derrota.

El primer ministro, Manuel Valls, había multiplicado los mítines en las últimas semanas, llamando a la unión de la izquierda y a la movilización.

Hollande había anunciado de antemano que Valls, que cumplirá el martes dos años en el cargo, seguiría siendo jefe de Gobierno sea cual fuere el resultado. No obstante, podría haber una reorganización ministerial en a comienzos de abril, por la que volverían al Gobierno los ecologistas, que en la primera vuelta se negaron a apoyar a un Gobierno que consideran demasiado liberal en su política económica.

El momento es delicado para Hollande, impopular por una situación económica que sigue estancada, con el desempleo en niveles récord y un crecimiento muy bajo.

Con la implantación confirmada de la extrema derecha en la política francesa, caracterizada durante décadas por una rivalidad entre izquierda y derecha, el país ha entrado en el tripartidismo, un fenómeno "duradero", según el politólogo Pierre Martin.

El electorado, "cada vez más polarizado respecto de la inmigración y la inseguridad y el sentimiento de declive económico de Francia", considera que "los partidos establecidos fracasaron y ya no son creíbles", añade el experto, citado por le diario Le Parisien.

El propio Valls afirmó ayer que los resultados del FN significan "una transformación durable" del "paisaje político" francés. "Los resultados elevados, demasiado elevados, de la extrema derecha son más que nunca un desafío para todos los republicanos", dijo Valls.

Marine Le Pen, por su parte, recalcó el domingo el "nivel electoral excepcional" del FN, sosteniendo que éste constituye "la base de grandes victorias" futuras, con lo que confirmó sus ambiciones presidenciales.

"El hecho histórico" tras estos comicios es la instalación del FN "como fuerza política poderosa en numerosos territorios", agregó.

Agencias EFE, AFP, ANSA y DPA

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