29 de septiembre 2010 - 00:00

Sarkozy presentó ley antiinmigrante

París - Cada vez más en la senda contraria a la llegada de inmigrantes, el Gobierno conservador francés presentó ayer en la Asamblea Nacional (Cámara baja) un proyecto de ley para facilitar la expulsión de extranjeros en situación irregular, incluidos de la Unión Europea, y para retirar la nacionalidad francesa a criminales nacidos en otro país.

«Estas medidas para luchar contra la inmigración ilegal son la condición para la integración de la inmigración legal», afirmó ante un hemiciclo casi desierto el ministro francés de Inmigración e Identidad Nacional, Eric Besson.

El proyecto, que Besson había presentado horas antes al bloque de la oficialista Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha), retoma las medidas del denominado «discurso de Grenoble», de Nicolas Sarkozy, de fines de julio. Como propuso el presidente Sarkozy, la iniciativa contempla la posibilidad de despojar de la ciudadanía francesa a las personas de origen extranjero que hayan sido naturalizadas hace menos de diez años y atenten contra un agente de las fuerzas del orden o un representante de la autoridad pública, desde un juez hasta un bombero.

En la actualidad, la nacionalidad francesa -que cada año obtienen unas 100.000 personas- puede retirarse por una condena por delitos de terrorismo y contra la seguridad del Estado.

El dispositivo, que según el Gobierno contempla la normativa europea, llega al Parlamento semanas después de la agria polémica entre las autoridades francesas y de la UE sobre la expulsión de gitanos de origen rumano o búlgaro «para

garantizar la seguridad pública». En sintonía, el proyecto prevé la expulsión de extranjeros que abusen del derecho de estadía, inclusive los europeos. El texto aumenta de 32 a 45 los días de retención de extranjeros antes de su expulsión y aplaza el lapso durante el cual el extranjero es presentado ante un juez de libertades, para que antes sea presentado a un juez administrativo, una medida que según organismos defensores de los derechos humanos y de los inmigrantes facilita la expulsión y vulnera los derechos. El texto contempla también la lucha contra los matrimonios en blanco (de conveniencia) que incluye una condena de siete años de cárcel y 30.000 euros de multa, y la limitación de estadía en Francia de los extranjeros con problemas de salud que representen «una carga» para el sistema público de salud.

La iniciativa debería ser aprobada sin problemas en la Cámara baja dentro de una semana donde la UMP tiene mayoría. Luego irá al Senado, donde los debates serán más agitados.

Agencias AFP y EFE

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