6 de marzo 2014 - 11:31

Scioli, con libreto 2015: gesto a Cristina, pero con matiz propio

• Entre menciones a la Presidente, marcó diferencias: consenso y apertura versus Macri y Massa

Daniel Scioli ayer junto a su vice, Gabriel Mariotto, durante la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense, discurso que marcó el perfil presidencial del bonaerense entre carteles, mezclados, de Scioli 2015 y La Cámpora. En las bancas relució la imagen de Hugo Chávez.
Daniel Scioli ayer junto a su vice, Gabriel Mariotto, durante la apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense, discurso que marcó el perfil presidencial del bonaerense entre carteles, mezclados, de Scioli 2015 y La Cámpora. En las bancas relució la imagen de Hugo Chávez.
Metódico hasta la obsesión, Daniel Scioli destrozó el fin de semana de carnaval de sus colaboradores. Los atormentó, minuto a minuto, sobre cada una de las líneas y las palabras del discurso de 29 carillas que ayer leyó en la Legislatura bonaerense.

En la vidriera de la apertura de las sesiones ordinarias de 2014, Scioli desgajó un relato que tuvo un evidente tono presidencial y zigzagueó entre los elogios a Cristina de Kirchner y los toques propios, matizados, que lo distinguen del kirchnerismo y alimentan, a la vez, el recelo ultra- K.

En los palcos, los "trapos" eran la expresión brutal de esa hibridez: carteles naranjas y furiosos de Scioli 2015 aparecían intercalados con otros de la JP y La Cámpora, y de Proyecto Nacional, la marca política y electoral del vice, Gabriel Mariotto.

Como candidato,Scioli navegó ayer un discurso que pretende ser su sello distintivo: un punto intermedio, en un equilibrio volátil, entre los elementos más moderados del cristinismo y sus enfoques particulares, muchas veces casi anti-K.

El mix del mandatario combinó el elogio -y sobreelogio de la Presidente- con reiterados agradecimientos a la oposición, un llamado al diálogo y el consenso. "Siempre es mejor la colaboración que la confrontación" dijo el gobernador, una frase que puede sonar a herejía para sectores K.

En ese vaivén, se refirió a las inundaciones de La Plata para destacar la intervención de los jóvenes. Fue, sin ponerle apellido, un gesto amable para La Cámpora. Del mismo tenor, amansado, fue la referencia a Hugo Chávez, cuya imagen relució en las bancas de algunos legisladores al cumplirse, ayer, el primer aniversario de su muerte. Matizó la mención al bolivariano con un elogio por el acuerdo con Repsol, el nuevo IPC y una crítica personalizada a Mauricio Macri.

"Ningún Gobierno resuelve todo, ni hace todo bien", dijo en otro tramo y agregó: "Las tensiones de crecimiento pueden producirse. Seamos tolerantes". Fue, aunque en esos párrafos no citó a la Presidente, un respaldo explícito a la Casa Rosada para, de inmediato, plantearse como la continuidad con diferencias.

Entre halagos al papa Francisco, Scioli transitó el sendero delgado e incierto que -cree- lo llevará a la presidencia dentro de dos años, convencido de ser la mejor oferta para lo que viene, etapa que define como "la década del desarrollo".

Ausente en palabras, Sergio Massa fue el sujeto innominado de varias parrafadas. "La política es hacer y no deshacer" dijo remixando el eslogan de la perdidosa campaña pasada del FpV.

Pero, sobre todo, cuando recordó su viaje a Estados Unidos "en busca de inversiones" y para diferenciarse de los que en el exterior "siembran el desánimo", en referencia a conversaciones que le atribuye al tigrense.

No hay ninguna casualidad en el término que, el fin de semana, sonó en boca de Máximo Kirchner. Scioli se convirtió, tardíamente, en un lector detallista de la semántica de la familia presidencial. De hecho, en varias ocasiones citó textual a Cristina de Kirchner como en la alusión a "la gallina de los huevos de oro" sobre el mercado interno. "El verdadero poder es el servicio", cerró con una frase-tuit que aparecerá en su marketing de la campaña que viene.

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