Este año el superávit operativo de la ANSES desaparecería y sólo el artilugio de contabilizar la rentabilidad del Fondo de Garantía de Sustentabilidad como ingresos corrientes dejaría los números en positivo. Así lo sostiene el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, que alerta que, de prosperar la iniciativa de las provincias de eliminar el aporte del 15% de los impuestos destinado a financiar la seguridad social, «se pondría en jaque al sistema previsional».
Según cálculos del instituto liderado por el economista Nadin Argañaraz este proyecto restaría ingresos a la ANSES por $ 20.000 millones, provocando que «el rojo fiscal del organismo previsional, aún contabilizando la rentabilidad del Fondo, sería de $ 4.500 millones». Sin duda se trata de un tema delicado porque el Gobierno nacional ha recurrido a la ANSES -dirigido por Diego Bossio- en los últimos años para cubrir baches de financiamiento.
A continuación los puntos más relevantes del informe.
Desde 2004 el superávit de la ANSES viene incrementándose fruto de la recuperación de los salarios, la mayor recaudación tributaria y el traspaso de aportantes a las AFJP.
El superávit de 2009 fue el mayor de los últimos años, llegando a $ 14.700 millones, de los cuales $ 7.000 millones corresponden a la contabilización de los ingresos por utilidades del Fondo.
Para 2010 se supone un crecimiento de los gastos del 31% por mayor gasto previsional (+21%) y por las nuevas transferencias al sector privado (+78%), esto último debido al monto del programa de asignación universal por hijo. Por el lado de los ingresos, se estima un crecimiento similar al de los ingresos tributarios, de un 22%.
Este comportamiento de los ingresos y gastos de la ANSES dejaría las cuentas prácticamente equilibradas, por lo que el superávit estimado para 2010 sería de $ 7.500 millones, básicamente explicado por la contabilización como ingresos corrientes de los rendimientos del Fondo.
Analizando las cuentas de la ANSES desde las reformas de su financiamiento a inicios de los 90 se puede apreciar que el sistema se fue alejando paulatinamente de la posibilidad del autofinanciamiento, es decir, de sostenerse exclusivamente con sus propios ingresos (aportes y contribuciones laborales).
Pese a la mejora de los salarios formales desde 2004, el organismo siempre requirió del financiamiento tributario (el específico más el de la precoparticipación) para poder equilibrar sus cuentas, incluso en 2009 cuando se alcanzó un superávit récord por el traspaso de los aportantes a las AFJP.
En el caso de que prospere el proyecto de las provincias de eliminar el aporte del 15% a la ANSES previo a la distribución de la coparticipación, el organismo perdería $ 20.000 millones y si bien alrededor de $ 8.000 millones volverían al Tesoro nacional, habría un déficit de $ 4.500 millones.
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