En los próximos dos meses se agotará la sobreoferta de carne y comenzará a aplicarse un aumento de precios, vaticinó Ignacio Gómez Álzaga, presidente del Centro de Consignatarios de Productos del País, quien no cree que la Argentina deba importar carne en forma masiva.
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«La oferta todavía es abundante, hay mucha oferta de fedlot. Se están vaciando las últimas gorduras de los productores que han hecho un esfuerzo para mantener (los animales) y hay oferta de vacas. Estamos con una sobreoferta que en julio o agosto se va a cortar», anticipó Gómez Álzaga, en diálogo con el programa radial «Siempre que llovió... paró».
Según su visión, «la demanda está, porque todo termina en la exportación o el consumo. Cuando se achique la oferta, la demanda se va a hacer sentir y habrá un aumento de precios».
Con relación a la caída del stock, indicó que «se ve claramente que empezó cuando el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, decide intervenir el mercado de carnes. Ahí comienza una huida de los productores y eso ha continuado hasta ahora, agravado por la sequía. Eso es liquidación de vientres».
El consignatario explicó que «a raíz de la sequía va a haber una preñez menor. Si el destete en años normales es del 65% , que puede haber llegado al 70%, este año va a rondar el 50%. Habrá una caída, también, en la producción de terneros».
Su pronóstico coincide con el de los principales especialistas del sector, y señala que en algún momento de 2009 «la oferta no va a alcanzar para sostener los niveles de consumo ni de exportación» y que «aun sin exportaciones, el consumo va a caer».
En torno a la posibilidad de que la Argentina importe carne, Gómez Álzaga entiende que «eso dependerá de un tema de mercados, de precios» y que «lo que habría es una baja en la oferta y un aumento de precios con la consiguiente baja de consumo en el segundo semestre y el año próximo». De todos modos, su posición es más optimista que la de otras fuentes del sector: «Se habla de importación, pero no la veo muy factible, en cantidades importantes».
Importación habitual
«La Argentina, permanentemente, ha importado asados de Uruguay para complementar un poco la demanda y Uruguay tiene sobrantes. Se podría llegar a comprar algo de Paraguay y Brasil, pero no veo que sean cantidades como para mover la aguja del consumo en la Argentina. Hay que pensar que si uno importara 100 mil toneladas, que es bastante, el consumo de carne aumentaría 2,5 kilos por habitante», evaluó.
«Es realmente grave lo que le ha pasado al sector por una política errónea del Gobierno, al que no le interesaba la ganadería, o porque le interesaba tanto el precio que no se ocupó de estimular la producción, y por una sequía inusitada», concluyó Gómez Álzaga.
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