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Se agrava la puja comercial con Brasil
Jorge Taiana
El conflicto llegó después de que Cristina de Kirchner autorizó nuevos precios mínimos por debajo de los cuales se dificulta el ingreso al país de 800 productos. Por ello, la Federación de Industriales de San Pablo (FIESP) pidió ayer al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva que aplique «represalias» para las compras a la Argentina.
En ese marco, Taiana reconoció el cruce, pero se mostró esperanzado en que habrá una «rápida» recuperación «una vez que se calmen las expectativas ante la evolución de la crisis internacional». «Estamos conversando, no son temas sencillos, pero actuaremos con toda la responsabilidad en la defensa de los intereses de nuestro trabajo y de nuestro empleo. Estamos atentos y la solución es el diálogo», afirmó el ministro.
Objetivo del viaje
En el mismo orden, aseguró que el viaje que encabezará la próxima semana junto al titular de Economía, Carlos Fernández, y de Producción, Débora Giorgi, será para «fortalecer la interacción» entre el país y Brasil.
Si bien se mostró cauto e intentó disminuir el tono del conflicto, Taiana defendió las recientes medidas de la Aduana local asegurando que «son para evitar la subfacturación y el dumping».
En tanto, el embajador directo nacional de Negociaciones Económicas Internacionales, Néstor Stancanelli, dijo que ya hay conversaciones para establecer «cómo ir adelante» en la relación.
Según Stancanelli, ambos países deben buscar mecanismos para promover inversiones que permitan que el comercio crezca sobre «bases equilibradas».
Stancanelli será el cuarto integrante de la comitiva argentina que arribará a Brasilia la semana próxima para reunirse con ministros de ese país.
Paso previo
Este viaje será un paso previo para la visita que concretará la jefa de Estado argentina en marzo. La polémica generó preocupación en los dos gobiernos por la existencia del fuerte intercambio comercial iniciado en 2003, con balanza comercial favorable al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
Tras el inicio de la crisis en octubre pasado, la Argentina perdió el tercer lugar como proveedor extranjero de Brasil, quedando detrás de Estados Unidos, China, y Alemania. El presente conflicto es el segundo tras el registrado dos semanas atrás, cuando el Gobierno de Lula anunció que exigiría una licencia previa para la importación del 60 por ciento de productos adquiridos en el exterior.
Pero esa norma, que generó una reacción crítica de la Casa Rosada, apenas estuvo tres días en vigor y fue revocada para «cesar los ruidos y malentendidos» originados en el exterior.


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