12 de enero 2009 - 00:00

Se alarga el reposo para Cristina

Cristina de Kirchner verá desde Cuba la asunción de Barack Obama.
Cristina de Kirchner verá desde Cuba la asunción de Barack Obama.
El kirchnerismo hace tiempo que dejó de ser un muro para preservar la intimidad y la vida personal del matrimonio presidencial. En los primeros años de Néstor Kirchner en la Presidencia el ritmo familiar en Olivos era casi un secreto de Estado. El mal que aquejó a Cristina de Kirchner la semana pasada desató tal explosión en el hormiguero oficial que quedó demostrado que ni el temor que solía infundir el matrimonio entre sus dirigentes puede ahora mantener en resguardo la vida dentro de la Residencia.
Los dirigentes kirchneristas están convencidos de que fue un «fuerte disgusto» el que precipitó la «lipotimia y deshidratación» que se dio como explicación de la indisposición presidencial.
Ese «disgusto» lo ubican específicamente dentro de las paredes de Olivos y nada tendría que ver, según los pasillos oficiales, con diferencias con la agenda que los Castro le organizaron a Cristina de Kirchner en Cuba. Que la Presidente no se vea con Fidel Castro no es una novedad, ya que desde hace tiempo ningún mandatario, salvo Hugo Chávez, pudo ver de cerca al jefe de la revolución. Tampoco que no haya acuerdo en torno al caso de la médica Hilda Molina, a la que el régimen cubano sigue reteniendo en la isla. Así el estrés presidencial no parece tener causas externas sino internas.
Como sea, cualquier especulación sobre alguna relación entre la dolencia de Cristina de Kirchner y el viaje a Cuba quedó ayer desmentida cuando la Cancillería confirmó que el postergado viaje a La Habana y Caracas comenzará finalmente el próximo domingo 17.
Será una curiosa experiencia diplomática para la Presidente: presenciará la asunción de Barack Obama como nuevo jefe de Estado norteamericano desde Cuba y un día después viajará a Venezuela para aparecer nuevamente sonriente junto a Hugo Chávez. Nadie podría pensar una peor manera de comenzar las relaciones con el nuevo gobierno de Washington.
Pero el comunicado de la Cancillería no alcanzó para disipar todas las dudas sobre la salud presidencial. Cristina de Kirchner recibió el alta médica ayer, aunque se quedará hoy y mañana durante todo el día en la residencia de Olivos para algunos chequeos médicos.
El propio jefe de Gabinete, Sergio Massa, había confirmado que la Presidente encabezaría mañana a la tarde en Olivos el acto de anuncio de las medidas destinadas al campo, las mismas que iban a ser anunciadas el viernes pasado y que se suspendieron por la lipotimia y la deshidratación que sufrió el jueves, según informó el médico presidencial Luis Buonomo.
Pero ayer otro parte médico alargó un día mas la convalescencia: «En el día de la fecha, la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, presenta parámetros clínicos óptimos, por lo que se sugiere completar el reposo y los exámenes de rutina los días lunes y martes de la semana entrante e incorporarse el día miércoles a sus tareas habituales», decía el comunicado de Buonomo.
Los anuncios para el campo, entonces, pasarán para el miércoles, mientras se hacen nuevos chequeos para descartar una recaída.
Si ese esquema se cumple, la rutina de viajes, según confirmó ayer Jorge Taiana, continuará el domingo 18 en Cuba, con una semana de postergación, manteniendo el mismo esquema de agenda que estaba acordado e incluyendo la parada en Caracas el miércoles 21.
Oficialmente, todas las fuentes del Gobierno se remitían hasta ahora al comunicado de Buonomo que se conoció el viernes pasado: «En atención al episodio de lipotimia y deshidratación presentado en el día de ayer (por el jueves) por la Presidenta de la Nación, del cual se recupera con tratamiento sintomático, se mantiene la recomendación médica de reposo por 48 horas y la de no viajar hasta que nuevos controles diarios lo permitan». Ayer esa advertencia volvió a prorrogarse.

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