23 de octubre 2015 - 00:16

Se cierra el Sínodo de la Familia en medio de sospechas de complot

• FRANCISCO BUSCA QUE LA IGLESIA SE ACERQUE A LOS FIELES Y ATIENDA NUEVAS REALIDADES.
• MANIOBRAS EN LAS SOMBRAS.

 Ni el mas agudo de los vaticanistas habría podido intuir que este Sínodo de la Familia -que comenzó el 4 de octubre y terminará este domingo- tendría mas impacto por las operaciones para desacreditar al Papa y a los 270 padres sinodales reunidos en el Vaticano que por los probables cambios en el enfoque pastoral sobre temas espinosos que generan polémica, dividiendo a la sociedad y a la Iglesia.

En una acción de terrorismo mediático sin precedente sobre el carismático Francisco, los participantes del Sínodo tuvieron que cerrar filas en torno de los ejes del encuentro para no ser víctimas de acusaciones cruzadas entre los distintos sectores en pugna.

¿Cuáles fueron los ejes que encendieron luces de alerta en algunos sectores? En primer lugar, el reconocimiento de que menos jóvenes deciden casarse por la falta de compromiso para formalizar un matrimonio; por contrapartida, cada vez hay más divorcios y separaciones. Asumiendo la falla que pudiera haber en la preparación para el matrimonio, Francisco bromeó diciendo que "se estudia más para un examen que para la vida matrimonial". Y este segundo pilar tiene conexión directa con una realidad preocupante para el Papa: las familias rotas que piensan que no tienen lugar en la Iglesia. "Diferenciando entre quienes han sufrido la separación y quienes la han provocado, si se mira la nueva unión desde los hijos pequeños, vemos la urgencia de una acogida real hacia las personas que viven tal situación. ¿Cómo podemos pedirles a estos padres educar a los hijos en la vida cristiana si están alejados de la vida de la comunidad?", desafió el Pontífice.

En este contexto, surgieron claros intentos por desestabilizar las discusiones de los 270 padres sinodales. Con una sincronización perfecta y maquillado bajo una aparente necesidad de liberación interior, horas antes del inicio del Sínodo, Krzysztof Charamsa, reconocido funcionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe (cuyo anterior prefecto fuera el cardenal Ratzinger) declaró públicamente su homosexualidad en un restaurante romano, en rueda de prensa y acompañado de su pareja. Mas que anunciar su condición sexual, este sacerdote polaco buscó dar una imagen discriminadora y negativa del Vaticano.

"Yo quisiera, antes de iniciar la catequesis, a nombre de la Iglesia, pedirles perdón por los escándalos que en estos últimos tiempos han ocurrido sea en Roma que en el Vaticano... ¡les pido perdón!", sorprendió Francisco ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, la mañana del miércoles 14. Aunque no aclaró a qué escándalos se refería, y a pesar de la desmentida del vocero Federico Lombardi, que dijo que "el Papa ha hablado del escándalo de la lectura que se proclamó al comienzo de la Audiencia en la que Jesús advierte de aquéllos que escandalizan", las precisiones parecían oscurecer más la tormenta que se cernía sobre el centro de la cristiandad.

A principios de la segunda semana del Sínodo, el periodista "ulltraconservador" Sandro Magíster -enemigo declarado de Jorge Bergoglio y suspendido de la Sala Stampa del Vaticano por violar normas de ética periodística- publicó una supuesta carta firmada por trece cardenales dirigida al Papa y luego desmentida por cuatro de ellos. En la nota le planteaban la sospecha de que el Sínodo pudiera estar manipulado para dirigirse hacia la apertura. Él, decidido a cortar por lo sano, pidió con firmeza a los participantes del Sínodo que abandonaran la "hermenéutica de la conspiración". Esta fue la segunda operación para atacar al Sínodo y por ende al Papa, en la que alguien filtró un borrador de la carta original que recibió Francisco.

"El momento elegido revela el intento manipulador de la polvareda creada", dijo L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, sobre la falsa noticia del tumor cerebral del Papa, la última sorpresa de estas tres semanas de Sínodo. El duro editorial del diario se sumó a las palabras de Lombardi sobre la primera plana del diario italiano Il Quotidiano Nazionale. "Es probable que se haya querido cometer una acción de distorsión. Un poco como la historia de Charamsa al inicio del Sínodo. Todos han entendido cuál era la intención, pero no nos hemos dejado manipular y no ha tenido ningún efecto en el Sínodo", aseguró ayer el cardenal alemán Walter Kasper.

Por su parte, el arzobispo rector de la UCA, Víctor Manuel Fernández, sostuvo que estas operaciones "intentan desacreditar a quien tiene el poder, hablando mal de él y difundiendo noticias increíblemente falsas, de manera que las personas empiecen a pensar que es necesario que se produzca un cambio, que llegue otro". ¿Se reavivan los fantasmas que sobrevolaron la renuncia de Benedicto XVI?

¿Qué esperar?

De una u otra manera, estas no han sido semanas fáciles para el hombre que busca reformar la Iglesia respetando la doctrina. Lo que parecía un Sínodo marcado exclusivamente por debates e intercambios sobre las distintas realidades familiares, termina convirtiéndose en el epicentro de ataques que provinieron de los sectores que más pugnan para que la Iglesia conserve su "statu quo". ¿Qué debemos esperar de ahora en más? ¿Los divorciados volverán a comulgar sacramentalmente? ¿Será mas fácil divorciarse?

La gran pregunta es qué documento final le presentarán al Papa los padres sinodales. Aunque se trate de una asamblea consultiva que sólo sugerirá líneas de acción, la incógnita que ronda en las horas previas es qué se atreverán a decir en el texto final, que será votado mañana. Existe consenso en que debe actualizarse el lenguaje y la pastoral ante situaciones difíciles que atraviesan las familias de hoy -donde hay separaciones, divorcios, nuevas uniones, convivencias y relaciones homosexuales- pero, como dijo el mismo Francisco, esta búsqueda de soluciones a la emergencia se ha hecho respetando cuatro elementos fundamentales del matrimonio: la indisolubilidad, la unidad, la fidelidad y la apertura a la vida.

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