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Se complica el acceso a los créditos del BID y el Banco Mundial
Luis Alberto Moreno
La preocupación es tal que el titular del BID, Luis Alberto Moreno, se encuentra de gira en el sudeste asiático para conseguir aportes líquidos de países adherentes, como Corea y Japón. La institución cuenta con unos u$s 7.500 millones para prestar este año, pero la cifra quedó muy por debajo de los pedidos que ya está recibiendo de toda América Latina.
Al tratarse de un año en el que los países prácticamente no tendrán acceso al financiamiento de los mercados de capitales, los organismos multilaterales se transforman en una de las pocas fuentes disponibles para acceder a fondos frescos.
Para la Argentina, la necesidad de mantener un flujo fluido es fundamental. En este primer trimestre de 2009, el Ministerio de Economía esperaba cerrar acuerdos por unos u$s 9.000 millones. El programa de asistencia con el BID sería de cuatro años por u$s 6.000 millones. Pero es probable que el acuerdo previsto para la próxima reunión anual de la institución en Medellín no se llegue a firmar. Por el contrario, la alternativa será (un poco más adelante) concretar un acuerdo por sólo dos años y por un monto sensiblemente menor.
Algo parecido ocurre con el Banco Mundial, con el que tampoco se terminó de delinear el nuevo programa de asistencia al país, en este caso por un plazo de tres años. Sin embargo, la institución tiene pedidos prácticamente desde todo el mundo, en particular desde países de Europa del Este y también del sudeste asiático.
A pesar de esta gran competencia, en el Ministerio de Economía confían en que no se cortará el flujo de fondos previsto para este año. «Estamos calculando recibir unos u$s 2.000 millones a lo largo de 2009. Ya tenemos créditos preaprobados, por lo que no deberíamos tener obstáculos para recibir los fondos a lo largo del año», estimó un alto funcionario.
La delegación argentina que participó de la reunión preparatoria del G-20 en Londres a principios de la semana, encabezada por el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, se ocupó de aceitar los contactos con los principales ejecutivos de ambas entidades para evitar sorpresas.
Sin acceso a los mercados ni relación con el FMI, prácticamente el único dinero barato al que podrá acceder el Gobierno es el que pueden volcar tanto el BID como el Banco Mundial, cuyas tasas están por debajo del 4% anual en dólares.
El Fondo ya aprobó varios paquetes de ayuda, en especial a países de Europa del Este, como los casos de Hungría, Ucrania, además de Pakistán, Islandia y Latvia.


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