Se cortaron los víveres

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Segunda fecha, y -de acuerdo con los resultados vistos en el mundo- da para imaginar a la comunidad de operadores mirando hacia arriba a la espera de que lluevan más suministros, alentando otro movimiento. Frente al vacío, después de consumir tres noticias de peso y encadenadas (en nuevas ayudas votadas en Estados Unidos y Europa).

En las dos ruedas iniciales, solamente se vivió de algún par de datos rutinarios en el Norte -a favor y en contra- haciendo que la caravana de las Bolsas deambularan carentes de nuevas oleadas de demanda y debiendo levantar «puentes» para no dejar invadir de oferta. Así, lo de la víspera fue un escenario negativo para los de Europa (salvo Atenas, que ya debe ser casi un simple salón de apuestas, fuera del circuito). En el Dow Jones prevaleció la vocación de la neutralidad, arribando al cierre en tal tesitura y con porcentual desechable. Que en el Bovespa resultó el margen perfecto -un «0,00%»- y dejando al Merval la misión de dar la nota positiva.

Un medio por ciento en nuestro mercado, con mínimo en los 2.467 puntos, luego suturado y haciendo máximo y cierre de 2.491 unidades. Sin ponerse de acuerdo entre los diversos indicadores locales: el de la Bolsa -general- levemente abajo, el listado de las de «sede local» superan -por mucho- al Merval. Y diferencias que no fueron a la par por un solo tanto de ventaja para las alzas -36- sobre las 35 plazas decayendo. Rigolleau, Semino, CEPU fueron tres de gran rinde, entre un 6,4% y el 9,5% de mejora. El marco que coronó las variables descendió más escalones, con apenas $ 28 millones de efectivo (secuencia de 66-59-39 y 28, entre jueves y martes, es elocuencia pura).

Semana en la meseta global, esperando por «paracaídas» con suministros nuevos. La Bolsa, aburridita.

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