El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ordenó ayer trasladar a los "peritos más experimentados" de la Aeronáutica Civil a la zona donde cayó el avión.
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Anoche, las autoridades continuaban trabajando para esclarecer las causas del siniestro, del cual la única hipótesis que parece descartada es que haya sido causado por el mal tiempo.
En su primer comunicado emitido, el aeropuerto José María Córdova de Medellín informaba de "fallas eléctricas" que pueden haber causado una emergencia en la maniobra de aproximación.
Esa hipótesis se basa en un reporte suministrado por el aeropuerto de Bolivia, en el que se señalan fallas totales eléctricas por parte del piloto que así lo reportó, igual que una de las versiones de los sobrevivientes así lo determina también.
Otra posibilidad es que al avión no le haya alcanzado el combustible, hipótesis reforzada por el hecho de que la aeronave no hizo explosión ni se incendió al caer, lo que en parte permitió que hayan sobrevivido algunos ocupantes.
También se barajó la posibilidad de que el avión, diseñado para distancias cortas, haya estado en el límite de su autonomía de vuelo en el viaje de unos 3.000 kilómetros entre Santa Cruz de la Sierra y Medellín.
El director general de la aerolínea Lamia, Gustavo Vargas, aseguró ayer que el avión había pasado todas las revisiones y que el piloto y el copiloto "estaban certificados en Suiza" y habían superado los controles semestrales.