Nueva York - El caso del periodista Jamal Khashoggi, asesinado y torturado, según acusaciones turcas, en el interior del consulado saudita en Estambul, está haciendo que uno de los proyectos estrella del hombre fuerte de Riad, el príncipe heredero Mohammed bin Salmán, fracase. Neom, la megaciudad sobre el Mar Rojo anunciada el año pasado por el príncipe, se viene abajo.
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Lord Norman Foster, un renombrado arquitecto que había aceptado unirse a la junta de supervisores, suspendió temporalmente su participación después de que las sospechas por la muerte del columnista del The Washington Post llegaran al hijo del monarca.
Los nombres de los 19 miembros del consejo fueron anunciados el pasado 9 de octubre, una semana después de la misteriosa desaparición de Khashoggi. Inmediatamente comenzó una debacle, ya que, además de Foster se retiraron Jonathan Ive, el jefe del diseño de Apple; el exministro de Energía de Barack Obama, Ernest Moniz; y Tim Brown, administrador delegado y presidente de Ideo. Don Doctoroff, fundador y CEO de la unidad de Google Sidewalk Labs, dijo por su parte que su inclusión en el equipo se trató de un error.
Con un costo de 500 mil millones de dólares, Neom era una gran iniciativa empresarial lanzada por bin Salmán para reducir la dependencia de Arabia Saudita del petróleo, diversificar su economía y desarrollar servicios públicos como educación, infraestructura y turismo.
Totalmente verde, la "ciudad del futuro" en el Mar Rojo debería funcionar como una zona económica independiente y sujeta a sus leyes entre Arabia Saudita, Egipto y Jordania, además de operar completamente gracias a la energía renovable y estar más poblada por robots que por seres humanos, estos últimos alimentados por granjas verticales e invernaderos solares.
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