21 de octubre 2011 - 13:58

Se distancia más Moyano: reflota idea de lanzar un partido propio

• Anoche se abordó el asunto en una cena con gremios.
• Futuro depende de relación con cristina tras elecciones

Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Moyano.
Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Moyano.
Hugo Moyano se cansó de chocar con el Gobierno y decidió encarar el armado de un partido político propio. El jefe de la CGT comenzó a desandar ese camino anoche, en una comida que compartió con decenas de dirigentes de la central obrera que le responden. El encuentro se desarrolló un lugar digno de una película de intriga: un barco del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) amarrado en el Puerto de Buenos Aires. El menú, obvio: paella.

Moyano encaró así el paso más trascendente desde que comenzó el distanciamiento con Cristina de Kirchner, producto del ninguneo oficial a los sindicalistas a la hora del armado de las listas de candidatos para las elecciones de este domingo. El avance concreto de la iniciativa, todavía en pañales, dependerá, sin embargo, de la postura de la jefa de Estado tras los comicios del domingo, en caso de ser reelecta, en cuanto al movimiento obrero peronista.

El cónclave de anoche fue organizado en el máximo sigilo. La mayoría de los asistentes no tenía idea de los motivos de la convocatoria. Sólo se les informó que debían concurrir a partir de las 21 en la embarcación del SOMU. De hecho, la primera fecha para la reunión había sido fijada para hoy, pero el tono de confrontación que adquirió esta semana el vínculo entre el camionero y Cristina aceleró los tiempos.

Además de Moyano y del dueño de casa, el marítimo Omar «Caballo» Suárez, estaban invitados los principales colaboradores del líder de la CGT, como Omar Viviani (taxistas), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Omar Plaíni (canillitas), Oscar Mangone (personal del gas), Mario Manrique (hasta diciembre secretario general de los mecánicos del SMATA), Omar Maturano (ferroviarios de La Fraternidad) y Jorge Pérez Tamayo (pilotos aéreos), entre otros.

Refugio

La mayoría de ellos integra, además, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), la sigla en la que Moyano y Viviani prevén refugiarse en caso de un eventual desplazamiento en la jefatura de la CGT, a partir de julio próximo.

Si bien la iniciativa surgió del propio camionero, uno de sus principales impulsores es el secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, La Pampa y Río Negro, Guillermo Pereyra, un dirigente que en el último tiempo se acercó mucho a Moyano y apuntaló sus proyectos políticos. Pereyra, exministro de Trabajo de Neuquén en la gestión de Jorge Sobisch y el hombre fuerte del gremio petrolero, pasó este año a ser uno de los principales consejeros de Moyano y su ladero en actos de tinte político.

Recreación

Otro que alentó a transitar el mismo sendero fue Maturano en reuniones de la CATT. Incluso se animó a sugerir la recreación del Partido Laborista.

El proyecto de armar un partido propio se remonta a dos años atrás. En septiembre de 2009 Moyano lanzó en Mar del Plata la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista (CNSP), la base desde la cual planeaba entonces tallar decisivamente en la interna del partido gobernante, y hasta soñaba con utilizarla para lanzar su eventual candidatura a gobernador bonaerense. Desde entonces, el camionero promocionó la apertura de locales de la CNSP en varios puntos del país.

En la historia argentina, el antecedente más firme de una agrupación política de extracción sindical data de 1945, cuando los dirigentes Cipriano Reyes (gremio de la carne) y Luis Gay (telefónicos) fundaron la versión original del Partido Laborista, una de las bases sobre las que Juan Perón accedió a la presidencia. El propio General se encargó de disolverlo poco después para fusionarlo en el Partido Justicialista. Una iniciativa similar intentó aplicar en los 60 el metalúrgico Augusto Vandor, sin llegar a concretarla.

Moyano nunca ocultó tener aspiraciones de adquirir peso electoral. No llegó a reconocer que se tratara de un anhelo personal, pero sí que deseaba ver en vida a un dirigente sindical como jefe de Estado.

Aspiraciones

Sin embargo, el proyecto recién comenzó a tomar cuerpo cuando Cristina ignoró los reclamos de la CGT de mayor participación en las listas de candidatos del Frente para la Victoria. El Gobierno apenas concedió dos lugares al sector, en la nómina de postulantes a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires: el cuarto lugar lo obtuvo el metalúrgico Carlos Gdansky, aunque fue más por su militancia en La Matanza que por su filiación sindical, y el undécimo fue para Facundo Moyano, hijo del líder de la CGT y a cargo del gremio de los empleados de peajes.

Como la mayoría de los planes del camionero, el partido político propio tendrá una aspiración de mínima y otra de máxima: en el primer caso, será montar una estructura que Cristina no pueda obviar durante su eventual segundo mandato y que la obligue a ceder espacios en los comicios legislativos de 2013. Y la de máxima, en caso de no concretarse el acercamiento, será lanzar postulantes propios por fuera del peronismo, una hipótesis que ni los gremialistas más impetuosos alimentan con seriedad.

El mismo grupo convocado ayer había mantenido reuniones posteriores al cierre de listas en las que básicamente se ejercitaba la catarsis por el espacio perdido. Anoche, la decisión más extendida era poner fin al lamento y pasar a la acción.

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