9 de marzo 2017 - 00:00

Se esfuerza Trump por sofocar una revuelta de la derecha republicana

Rechazar el plan sanitario del expresidente es una obsesión de los conservadores desde 2010, cuando fue aprobado. Pero derogarlo sin más es difícil, ya que puede dejar sin cobertura a millones de estadounidenses.

DÍA UNO. La comisión de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes puso ayer manos a la obra para la reforma del plan de Salud de Barack Obama. El proceso será extenso y complejo, por la resistencia de no pocos legisladores republicanos.
DÍA UNO. La comisión de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes puso ayer manos a la obra para la reforma del plan de Salud de Barack Obama. El proceso será extenso y complejo, por la resistencia de no pocos legisladores republicanos.
Washington - El Congreso de los Estados Unidos inició ayer en comisión el tratamiento de la propuesta oficial de demolición del plan de salud de Barack Obama, pero divisiones dentro del Partido Republicano obligaban al presidente, Donald Trump, a intentar conjurar un peligroso conato de rebelión.

El plan de reforma del "Obamacare" fue elaborado por líderes del Partido Republicano en la Cámara de Representantes y apoyado calurosamente por el mandatario, pero los sectores más conservadores del partido ya se despegaron de la propuesta por considerarla demasiado "tibia".

Las comisiones de Finanzas y de Energía y Comercio comenzaron el análisis de diversos aspectos de la propuesta, en lo que constituye el primer paso de un largo periplo hasta que el Congreso vote una nueva ley que permita cumplir con la obsesión oficialista de rechazar el programa más emblemático de la última administración demócrata.

La idea es desmontar el sistema de seguros aprobado en 2010 y aprobar un nuevo modelo sin la intervención del Estado.

Al abrir los trabajos de la comisión de Energía y Comercio, su presidente, Greg Walden, dijo que el nuevo plan "no removerá el piso de nadie mientras abandonamos un sistema que fracasó".

En este contexto, la capacidad de negociación del propio presidente y del Partido Republicano tienen por delante una formidable prueba, ya que deberán reconstruir una unidad partidaria que desde la victoria electoral de Trump se había logrado trabajosamente.

Representantes del ala más derechista del partido en el Congreso rechazaron el proyecto. Para ellos, la propuesta lanzada es apenas un "Obamacare light", como lo definió el senador Rand Paul.

El legislador conservador Jim Jordan dijo ayer en una entrevista que el Congreso debería insistir, en cambio, con una ley que fue aprobada hace quince meses y que resultó vetada por Obama. "Pongamos esa misma legislación en la mesa del presidente Trump y pongámonos a trabajar en un modelo que realmente disminuya los costos de los seguros", dijo.

Apremiado, Trump se reunió ayer con líderes conservadores en la Casa Blanca para convencerlos de deponer sus resistencias.

Adelantándose al forcejeo que se avecinaba, Trump incluso envió un mensaje a los legisladores más críticos. "Estoy seguro de que mi amigo Rand Paul se unirá a este nuevo y excelente plan, porque él sabe que el 'Obamacare' es un desastre", escribió en Twitter.

El texto respaldado por la Casa Blanca deja sin efecto las multas que establece el "Obamacare" para quienes no hayan contratado algún seguro de salud. Asimismo, reemplaza los subsidios para que familias de bajos ingresos puedan contratar un plan por deducciones impositivas que privilegiarían a los menos pudientes. Pero la derecha republicana rechaza esto, al señalar que mantiene la intromisión del Estado federal en la economía y en las decisiones familiares.

La reforma también acota el presupuesto para el plan de salud destinado a los más pobres, el Medicaid, que cubre en la actualidad al 20% de los estadounidenses.

En tanto, los legisladores del Partido Demócrata se preparan para una larga batalla y apuntan a un elemento crítico de la reforma: el riesgo real de que aumente el número de personas sin protección médica.

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que millones de estadounidenses de bajos ingresos estarán obligados a pagar miles de dólares al año con el nuevo plan.

La propuesta de reforma "hará que millones de personas pierdan sus seguros y provocará también un gigantesco agujero en el presupuesto federal", alertó.

Agencia AFP y Ámbito Financiero

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