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Se frena la ronda paritaria por tironeo entre Gobierno y UOM
Antonio Caló y Carlos Tomada
Encabezados por Antonio Caló, los dirigentes metalúrgicos volvieron a la cartera laboral para discutir con las cámaras de empleadores, con ADIMRA como principal referencia. El sector empresarial mejoró su propuesta inicial de aumento, que constaba de tres cuotas no acumulativas del 8%, para pasar a ofrecer un 25% en dos pagos. Y ratificó la posibilidad de abonar montos no remunerativos de $ 900 en noviembre y enero próximos.
La UOM rechazó la propuesta y confirmó su demanda original, del 30 por ciento de incremento. Al inicio de las discusiones el gremio tenía planeado aceptar el pedido del Gobierno de firmar una suba nominal del 25% bajo la condición de que fuesen aplicados montos fijos antes y durante la vigencia del convenio que terminaran por elevar el impacto real, en los salarios de bolsillo, en tres o cuatro puntos porcentuales. El mensaje oficial en los últimos días fue claro: el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, hizo saber que no homologará acuerdos que contemplen anticipos. El Ejecutivo bloqueó esa posibilidad por entender que se trata de reaperturas de negociaciones ya cerradas.
Es que el sindicato había reclamado $ 700 por febrero y otro tanto por marzo, cuando el convenio de este año regirá desde abril. También figuran esos montos extraordinarios en los reclamos de otros gremios como Comercio (mil pesos para marzo y mil para abril), Sanidad (igual cantidad para marzo, abril y mayo) y Alimentación (lo mismo para el período de febrero a abril).
La indefinición en la principal paritaria del sector industrial mantiene en suspenso toda la ronda de negociaciones de este año. Y, en consecuencia, dilata la foto deseada por el Gobierno de varios gremios de referencia en la firma conjunta de sus convenios colectivos de trabajo con el techo teórico del 25 por ciento de aumento. En ese combo Cristina de Kirchner todavía quiere incluir a Comercio, Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y Obras Sanitarias, entre otras organizaciones de la CGT oficialista.
La próxima audiencia, este viernes, se desarrollará bajo la amenaza del inicio de medidas de fuerza por parte de los metalúrgicos. Es que Caló está tironeado por el Gobierno, que presiona por una pauta moderada; por sus colegas de la CGT, que le demandan cerrar primero y a solas para destrabar así la foto conjunta, y sus propios pares de la UOM, que advierten que un 25% podría disparar protestas en fábricas con comisiones internas rebeldes. El mes pasado, los operarios de la autopartista cordobesa Valeo tomaron varios días la planta en demanda de un incremento previo al acordado por el gremio a nivel nacional.


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