24 de enero 2011 - 00:00

Se logró la mejor campaña de cebada de los últimos 10 años

De las 625.000 hectáreas implantadas con cebada cervecera sólo el 5,8% de la superficie no fue recolectado.
De las 625.000 hectáreas implantadas con cebada cervecera sólo el 5,8% de la superficie no fue recolectado.
La cosecha 2010-2011 de la cebada cervecera finalizó con una producción de 2.535.000 toneladas, producto de un rendimiento medio estimado en 4.300 kilos por hectárea a nivel nacional.

La producción final fue un 52% superior a la de la pasada zafra con 1,65 millón de toneladas y según los productores se trató de la mejor campaña de los últimos 10 años, según informó el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

De las 625.000 hectáreas implantadas sólo el 5,8% de la superficie no fue recolectado.

Desde el inicio de la siembra, el clima fue un factor preponderante a la hora de tomar las decisiones. La humedad disponible en el perfil permitió en la zona núcleo cebadera cubrir la superficie proyectada, excepto en la zona de mar y sierras donde hacia fines de julio del año pasado el trigo registró un pico en el precio de mercado futuro y la poca superficie que restaba por cubrir con cebada pasó a ser sembrada con el panificable, explicó la Bolsa.

Enfermedades

Luego las lluvias acompañaron el ciclo de cebada, lo que permitió tener un muy buen desarrollo tanto en etapas vegetativas como reproductivas.

En general, durante la campaña se relevaron enfermedades fúngicas (Roya y Mancha en Red) y severos ataques de pulgón en zonas productivas, como en el norte, centro y sur de Buenos Aires, que fueron eficientemente controladas por los productores. De todas formas, el riesgo sanitario no trajo aparejados inconvenientes en los rendimientos, dado que las productividades registradas al finalizar de la trilla estuvieron por encima de lo estimado previamente.

Por otra parte, la calidad del cereal fue variada en las diferentes zonas productivas, con dependencia de los rendimientos obtenidos por unidad superficial y la tecnología aplicada en cada caso.

El mayor inconveniente habría sido la merma en el porcentaje de proteína exigida por las malterías.

En tal caso, el tamaño de calibre no sería la limitante al momento de la comercialización del grano.

«Por lo tanto, del volumen total cultivado habrá que evaluar y ajustar después el porcentaje que posea destino industria y cuál será el rechazado y puesto en el circuito forrajero», sostuvo el PAS.

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