10 de noviembre 2011 - 00:00

Se privatiza Schoklender

Sergio Schoklender
Sergio Schoklender
Sergio Schoklender dijo que armará una nueva empresa de construcciones a su nombre. Schoklender Sociedad Anónima, dijo el exapoderado que se llamará la nueva compañía, que según su versión tomará la posta que dejó Meldorek, la firma involucrada en el escándalo judicial que lo tiene como protagonista. El mismo nombre lleva un libro de reciente aparición de Luis Beldi, periodista de este diario, sobre el mayor de los hermanos Schoklender.

La novedad fue transmitida por el propio exapoderado ayer en los tribunales federales de Comodoro Py, donde se enteró de una nueva reimplantación del secreto de sumario dispuesta por el juez Norberto Oyarbide en la causa en la que se investiga una presunta maniobra de defraudación con fondos públicos a través de la fundación Madres de Plaza de Mayo. Acerca de la fundación, como había anticipado Ambito Financiero, Schoklender pidió ayer su intervención judicial.

«Voy a seguir trabajando, aunque al señor juez no le guste», afirmó el ex mano derecha de Hebe de Bonafini. A través de la eventual nueva compañía, el exapoderado intentará poner en práctica una patente propia de un método de construcción que, según dijo, será superador del sistema de paneles M2 o emmedue, importado de Italia.

El expediente judicial continuará bajo secreto. Así lo resolvió ayer el juez en una nueva reimplantación de la veda informativa, que de este modo seguirá en el mismo estado en que se encuentra casi desde el inicio del expediente, a fines de mayo pasado. Como había anticipado este diario, recién en los primeros días de diciembre Oyarbide y el fiscal Jorge Di Lello estarán en condiciones de disponer eventuales llamados a indagatorias de los imputados, que en la actualidad superan los 90.

A diferencia de una prórroga del secreto, la reimplantación implica que los investigadores encontraron nuevos sospechosos. Ayer se daba por hecho que los imputados que se habían incorporado tendrían vínculo con alguna de las empresas atribuidas a Pablo Schoklender, el hermano menor. En tanto, Sergio Schoklender retomó la avanzada contra Hebe de Bonafini. Sobre la base de su condición de «socio fundador de la fundación Madres de Plaza de Mayo» le pidió a Oyarbide disponer la intervención de la entidad. Lo hizo al denunciar «el estado de desorden y caos actual» de la organización, y para evitar «el descalabro laboral, jurídico y financiero» en que se encontraría.

Tras dar cuenta de «innumerables millonarias deudas» y de la «pérdida de la fuente laboral del personal de aquellas obras que llevaba a cabo la fundación», Schoklender añade en su escrito que el Consejo de Administración de la fundación, que preside Bonafini, incurre en una «conducta remisa» al no presentarse para atender los juicios laborales.

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