12 de noviembre 2009 - 00:00

Se remató en $ 3.680.000 la mansión de María Julia

María Julia Alsogaray
María Julia Alsogaray
Luego de un primer intento fallido se remató, en $ 3.680.000, el lujoso petit hotel perteneciente a la ex funcionaria menemista María Julia Alsogaray. Ahora surgen nuevas dudas sobre su comprador y la posibilidad de que la casona vuelva a pertenecer a la familia Alsogaray.

La subasta se realizó en el mediodía de ayer en los tribunales federales de Comodoro Py, con una base de $ 3.307.280, un 8 % menos que la que se había asignado el pasado 29 de octubre cuando se realizó el primer remate, que fracasó sin ofertantes. En este caso hubo 37 postulantes, pero sólo tres se disputaron la famosa propiedad del barrio porteño de Recoleta.

Apoderado

El petit hotel fue adquirido por Ricardo Palermo, quien no estuvo presente en la sala, pero hizo su oferta a través de su apoderado, Ricardo Lurje. Este último, según fuentes judiciales, sería integrante de la organización conocida como «la Liga», que opera en los remates judiciales, para obtener ventajas u operando por cuenta de terceros, que no quieren dar la cara en las subastas.

En la subasta también estuvo presente el sobrino de la ex polifuncionaria menemista Francisco Alsogaray.

El hombre se disputó la compra de la propiedad con una mujer de unos 30 años que se ubicó a la derecha de la sala del subsuelo de los tribunales federales, quien sería una secretaria de María Julia Alsogaray, según fuentes vinculadas al proceso.

«Señores, saben lo que están comprando, el bien se lo merece», dijo la organizadora al dar inicio a la subasta, que se extendió por el plazo de media hora. La primera en ofertar fue la mujer con el precio base y luego subió la apuesta Lurje, vestido de saco, bronceado y con lentes oscuros.

Incremento

Luego, las ofertas, que totalizaron más de 30, fueron subiendo de a $ 10.000, aunque al final sólo quedaron la mujer y el hombre de lentes.

En ese último tramo, el interés por la propiedad entre Lurje y la mujer se vio claro, ya que cuando uno ofrecía, el otro inmediatamente superaba con otros $ 10.000 el monto. Pero cuando el hombre terminó de ofertar $ 3.680.000, la mujer se calló de repente y ante la consulta de la martillera, atinó a decir: «No quiero más».

Así, la martillera Diana Saffie Kattah golpeó por tercera vez el martillo, y dio por cerrada la subasta.