25 de octubre 2013 - 00:00

Se renuevan bancas, pero con la vista en 2015

Daniel  Scioli y Martín Insaurralde protagonizaron el cierre de la campaña kirchnerista bonaerense. Sergio Massa hizo lo propio con acto en Tigre.
Daniel Scioli y Martín Insaurralde protagonizaron el cierre de la campaña kirchnerista bonaerense. Sergio Massa hizo lo propio con acto en Tigre.
Argentina tendrá el domingo su primera elección de medio término utilizando el sistema previo de las PASO. La diferencia con experiencias anteriores no fue menor: generó un clima de previsibilidad en el traslado de esos primeros resultados que, para algunos distritos terminará actuando casi como una segunda vuelta.

Como en toda elección legislativa, competirán el domingo miles de candidatos en todo el país para renovar la mitad de las bancas en Diputados; ocho provincias elegirán a sus senadores lo que trasladado al recinto del Senado implica la renovación de un tercio del cuerpo y habrá disputa, y muchas listas cruzadas sin acuerdo, para las legislaturas provinciales y concejales municipales.

La Corte Suprema se encargó de frenar el único caso en juego que era consagrar una nueva reelección para el santiagueño Gerardo Zamora, que traicionó al radicalismo que lo llevó por primera vez a la gobernación la misma noche del comicio en 2005 para arrojarse a los brazos de los delegados que el kirchnerismo enviaba a su provincia para felicitarlo.

El resultado del domingo trasladado a las Cámaras no implicará, necesariamente, un pronóstico definitivo de cómo serán los dos últimos años del mandato de Cristina de Kirchner. La oposición no es la misma que en 2009 ni parece posible que, aunque el Gobierno pierda la mayoría en alguno de los dos cuerpos, se repitan las estrategias, errores o aciertos de esos acuerdos fallidos dentro del Grupo A. Además, la sombra que las PASO proyecta sobre este domingo no es suficiente aún para asegurar que vayan a existir grandes cambios en la proporción de mayorías y minorías.

Hay otros efectos de esta elección que están en juego y pueden marcar mucho mas ese período que viene a 2015.

Todos los partidos hicieron su esfuerzo por no nacionalizar la elección. Fuera de los debates en la Capital Federal y el conurbano bonaerense, donde el público le pide a los candidatos definiciones más finas la economía (UNEN lo vio al final de la campaña y salió con un mensaje de análisis sobre problemas que pueden agravarse con el dólar, nivel de reservas, producción o empleo), en todos los distritos hubo acuerdo en dos temas para el debate: inseguridad e inflación (es decir, poder adquisitivo).

La herencia de Cristina de Kirchner quedó así en debate en la campaña en un momento donde terminaron reinando las preocupaciones por la internación y operación de la Presidente, las internas sobre el control del Gobierno y los pronósticos sobre su regreso con reposo de al menos 30 días confirmado.

Ese dato terminó de nacionalizar la expectativa por el nivel de adhesiones que tenga a nivel país el oficialismo. Cristina de Kirchner, Maurico Macri y Daniel Scioli no son protagonistas formales de esta elección al no tener sus cargos en juego, pero en la realidad en esta elección se juegan las condiciones de pase a la presidencial de 2015 para algunos de ellos.

Scioli se hizo cargo de sostener la campaña en la batalla central de esta elección en la provincia de Buenos Aires donde Martín Insaurralde se cruza con el otro peronismo de Sergio Massa. La tercera rama de ese partido quedó herida tras las PASO y por eso la performance que tendrá Francisco de Narváez es otra de las incógnitas.

En el modelado del nuevo oficialismo que heredará a Cristina de Kirchner empezaron a tomar forma en estos meses otros protagonistas como Julián Domínguez El presidente de Diputados jugó el rol de armador bonaerense e hizo campaña por todo el país al mismo tiempo; señales claras de alguna intención a futuro de jugar más alto que en la pelea por la provincia de Buenos Aires en 2015.

Entre las novedades que aportará este 2013 electoral está el logro de UNEN en la Capital Federal (otra de las elecciones estratégicas junto con Santa Fe, Córdoba y Mendoza) que terminó uniendo socialistas, la Coalición Cívica y el radicalismo bajo un mismo manto, a pesar de que algunos quedaran en el camino, como el radical Ricardo Gil Lavedra o Alfonso Prat Gay. Los radicales, vía Rodolfo Terragno, terminaron empujando la candidatura de Martín Lousteau. Imposible de haberlo pronosticado hace un año. Todo alimentado, además, por la reedición de uno de esos años en los que el electorado porteño se seduce con Elisa Carrió.

Peligro

Los porteños tienen que decidir, más allá de la senaduría para Gabriela Michetti que no está en peligro alguno, si el tercer senador a ingresar será Fernando Pino Solanas o Daniel Filmus. El kirchnerismo puede perder así dos senadores (el otro que vota con ellos es Samuel Cabanchik que deja su banca) si no se produce corte de boleta y la buena estrella de Carrió de este año arrastra a su vecino de boleta Solanas.

Los radicales pueden ser la otra novedad clave de esta elección. La UCR tiene chances de ganar en 8 distritos, volviendo a jugar como partido nacional. Jujuy puede ser la sorpresa en esa caso. Los radicales tienen hoy 40 diputados y podrían llegar a sumar 6 o 7 que, sumados a aliados, terminarían consagrando un bloque de 80. Se juegan también efectos secundarios en elecciones clave como la de Mendoza, donde Julio Cobos (que en esta campaña innovó con fotos impensadas como llevarlo a Lousteau de campaña a la provincia) puede superar los 50 puntos frente al peronismo y marcar una línea de largada para la carrera presidencial dentro del partido.

Dejá tu comentario