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Se respira un ambiente alcista, pero nadie sabe bien por qué
La fuerte demanda internacional influyó en el alza de precios durante la semana. Localmente todos miran el desarrollo del clima.
Avance. En los Estados Unidos la cosecha de maíz ya supera el 75% del área implantada. Ya todos descartan los altos rindes que está arrojando el cultivo, como sucede con la soja.
En tanto, el foco empieza a pasar también a Sudamérica. En Brasil la siembra de soja viene rápido, y los productores son optimistas en lo productivo. Sin embargo, donde les tiemble un poco el pulso es a la hora de la venta: con la revaluación del real los precios están más debilitados. Lo que el año pasado favoreció a los productores, ahora los complica.
Localmente comenzaron a circular números más concretos de área sembrada para nuestro país. Se habla de un incremento de unas 800.000 toneladas de maíz, aproximadamente un 29% de incremento, con una merma de soja de unas 600.000 toneladas que en proporción significarían sólo 5% del área.
Pero a estos números luego hay que llevarlos a producción. Con la superficie de soja que se espera en nuestro país, aplicando un rinde promedio de las últimas campañas, quitando el mejor y peor año, vemos que a duras penas llegaríamos a 54 millones de toneladas cuando el USDA está en 57 millones de toneladas. Brasil también muestra una cifra relativamente alta, 102 millones de toneladas cuando viene apuntando a superar los 100 millones de toneladas sin éxito en las últimas tres campañas.
En el caso del maíz, los números de Sudamérica apuntan a recomposición, pero hacemos entre todos sintonía fina en un mercado dominado por EE.UU. Igualmente esto borrará el efecto de la mala campaña 2015/2016 de Brasil. Con una buena producción, los valores no lograrán conservar el premio que vemos sobre EE.UU.
En trigo, en tanto, vimos una recuperación interesante en las últimas semanas. Ésta llevó los valores a la zona de los 155 u$s/t que parecen una oportunidad muy interesante para los valores que tuvimos hasta aquí. Especialmente si tenemos en cuenta que en cosecha podríamos ver fuerte presión vendedora, teniendo que salir a competir fuera del Mercosur contra Rusia y Ucrania, que tienen mucho trigo.
El precio pagado sólo se justifica para negocios con alta proteína. Pero la pregunta es cuánta proteína tendremos? Parece difícil de responder, sobre todo porque si bien se fertilizó mucho más, la última palabra siempre la tiene el clima.
(*) Del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.


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