20 de marzo 2014 - 00:00

Se revuelca sin manos Obama en el conflicto

Barack Obama
Barack Obama
Washington - Las repetidas amenazas de Barack Obama por la crisis en Ucrania no lograron impresionar a su homólogo ruso, Vladímir Putin, y ahora el presidente estadounidense debe definir si las sanciones que pretende imponer a Moscú serán suficientes para lograr su objetivo.

Luego de que Crimea fuera incorporada a Rusia, el propósito de Washington pasó a ser el incremento del aislamiento de Moscú, pero Estados Unidos no puede permitirse tomar medidas muy extremas.

En medio de la peor crisis entre ambos países desde el fin de la Guerra Fría, la Casa Blanca debe también hacer una autocrítica y ver cómo dejó que las cosas llegaran tan lejos. Una vez más deberá examinar su manera de relacionarse con Putin.

Obama llegará a Europa la semana que viene en un viaje que repentinamente se volvió el más importante realizado al exterior por un presidente estadounidense en los últimos años.

El mandatario convocó a los líderes del Grupo de los 7 en La Haya para concertar medidas de aislamiento frente a Moscú.

"Podemos calibrar nuestra respuesta dependiendo de si Rusia decide aumentar o bajar la presión de la situación", dijo Obama.

Washington ya impuso sanciones contra algunos dirigentes rusos, pero su influencia económica sobre Moscú es limitada. Los europeos, con sus acuerdos comerciales y energéticos con Rusia, tienen más argumentos a su favor.

"Los europeos se encuentran mejor situados para hacer daño a la economía rusa", indicó Anton Fedyashin, experto en Rusia en la American University. Pero "tengo serias dudas de que la mayoría de los países europeos digan 'sí, estamos preparados a apoyar este plan'", dijo.

Hasta el momento, Estados Unidos concentró sus sanciones en individuos, sin tocar la economía rusa en su conjunto. Debe ahora estudiar la posibilidad de imponer sanciones bancarias similares a las que debilitaron a Irán. Tales medidas, o el solo hecho de una amenaza de aplicarlas, podrían tumbar la confianza en la economía rusa y suponer un problema real para Putin.

Sobre el terreno, el vicepresidente, Joe Biden, visitó Varsovia y Vilna en los últimos días, para reafirmar el compromiso estadounidense con "la autodefensa mutua, definida por el artículo 5 de la OTAN", y dijo que su país podría enviar tropas según un sistema rotativo a los países bálticos para brindar confianza a las exrepúblicas soviéticas, nerviosas por la incorporación de Crimea a Rusia (ver nota aparte).

El secretario de Estado, John Kerry, afirmó, por su lado, que una eventual incursión rusa en el este de Ucrania sería un acto "escandaloso" y ameritaría una respuesta proporcional, una clara advertencia a Rusia.

Obama no puede permitirse tomar medidas muy extremas, toda vez que Rusia y Estados Unidos poseen entre ambos el 90% de las armas nucleares del planeta. Igualmente resta ver cuán en serio se toma Putin las amenazas estadounidenses.

A la par de sancionar a Rusia, Estados Unidos y sus aliados deben ayudar a Ucrania a nivel económico.

El presidente estadounidense pidió al Congreso que acepte una garantía de préstamos de alrededor de 1.000 millones de dólares e instará a sus aliados la semana próxima a hacer más para ayudar a Ucrania en este difícil momento.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional también contribuirán, pero la factura es elevada: Ucrania necesita unos 25.000 millones de euros para los próximos dos años.

Agencia AFP

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