Luego de casi tres semanas, finalmente se rompió la racha de alternancia entre ruedas de suba y baja. Para muchos, lamentablemente, no fue en el sentido más deseado, ya que ayer el Dow retrocedió un 0,62%, a 8.422,04 puntos. Tal vez, lo más interesante del caso es que la peor noticia de la jornada (el PBI japonés sufrió la mayor contracción desde 1955) se conoció antes de la apertura, y aun así, en la primera hora de operaciones el Promedio Industrial alcanzó a trepar poco más del 1,38%, en tanto el 90% de los integrantes del S&P 500 ganaba terreno. Claro que también había noticias positivas: las tiendas Target y BJWholesale, junto con Hewlett-Packard y la empresa de maquinaria agrícola Deere, presentaban balances mejores que lo esperado. A esto se sumaba que el anuncio que el BofA consiguió u$s 13.500 millones de capital sin grandes esfuerzos, que el Tesoro invertirá u$s 7500 millones en GMAC y una más que interesante suba del petróleo y otros commodities. No sorprende entonces que bancos y empresas de energía treparan a poco de arrancar las operaciones casi un 3%. Tal vez fueran las declaraciones del secretario del Tesoro al Comité Bancario del Senado, las de los asesores económicos del presidente Obama a la prensa o simple "cansancio" de los inversores, la cuestión es que poco antes de las 13, el Dow quedaba neutro, golpeado por el 1,6% que cedían los intermediarios del dinero. A las 14, las minutas de la última reunión de la Fed revelaban que los banqueros creen que la crisis inmobiliaria está a punto de terminar y las acciones volvían a ganar terreno. Sin embargo, poco antes de las 15, los bajistas pasaron al centro del escenario y de ahí en más fue todo "baja", especialmente entre los papeles financieros que perdieron un 3%. Mucha atención hoy y mañana, que la próxima semana es de cuatro ruedas.
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