- ámbito
- Edición Impresa
Secretos de las ciudades más frías del planeta
Aseguran que en Oymyakon se llegó a registrar una temperatura de 71 grados bajo cero.
Con una población de 1.400 personas, Verjoyansk es la ciudad más pequeña de Rusia. Fue fundada por los cosacos como una fortaleza en 1638 y es la población más antigua al norte del círculo ártico. Llegar allí no es fácil. Sin embargo, la ciudad intenta venderse como un destino turístico muy exclusivo, más allá que por el momento sólo visitan la ciudad entre 20 y 30 turistas por año.
Pero Verjoyansk tiene competencia. A más de 300 kilómetros al sur se encuentra la aldea de Oymyakon, la cual también reclama ser el «Polo del Frío». En 1926, el geólogo Sergei Obruchev calculó que la temperatura debería haberse ubicado en -71,2 ºC. La medición no ha sido aceptada oficialmente por la comunidad científica, pero ha dado lugar a un elemento de competencia entre las dos poblaciones por el codiciado título.
Frío, frío
Las casas en ambas ciudades están hechas de troncos de madera (las rutas no son lo suficientemente robustas como para el transporte de cemento) y se calientan con estufas de leña o carbón. Las escuelas cierran sus puertas sólo cuando la temperatura cae por debajo de los -56 ºC. La mayoría de los habitantes trabajan ya sea en el Gobierno local o en la cría de animales y con lo que ganan no pueden permitirse el lujo de irse de vacaciones a climas más cálidos.
Tanto Verjoyansk como Oymyakon tienen médicos, pero para las operaciones o los diagnósticos más complejos, el paciente tiene que viajar a los centros regionales, Batagai y Ust-Nere.
Ambos lugares son atendidos por un aeropuerto (Batagai y Ust-Nere) pero los precios de los pasajes son prohibitivos, alrededor de 500 dólares para un vuelo de ida a Yakutsk, la capital de la República de Saja. Hay un servicio de taxi desde Yakutsk a Oymyakon, que tarda 20 horas (por el estado de los caminos y las dificultades en llegar), y cuesta alrededor de 250 dólares. Hasta 1917, Verjoyansk fue una localidad receptora de exiliados políticos. El primer exiliado fue el poeta Vekenti Puzitski, quien participó en el levantamiento polaco de 1863-1864. Entre otros exiliados figuran el miembro del movimiento revolucionario de los años 60 del siglo XIX Ivan Judiakov.


Dejá tu comentario