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Seducción de Macaparana
La obra de Macaparana es rigurosa, racional y, aunque parezca contradictorio, pasional. El espectador comparte silencios, intervalos, un gran número de sensaciones.
Macaparana señala que "su relación con la música es intensa, fuerte, vital. Necesito la música como alimento fundamental". La obra de este artista es heredera del neoconcretismo brasileño. Fue un gran admirador de figuras centrales de este movimiento como Willys de Castro y Hércules Barsotti. Invita a pararse frente a ella con suma atención por las sutiles variaciones de una suerte de arquitectura de planos que se visualizan cuando el espectador se desplaza. Hay una riquísima sucesión de encuentros con la línea, con el corte del papel y sus plegados.
A propósito, este corte está hecho con un escalpelo; pinta los bordes en amarillo, naranja, azul, pareciera que la obra continúa más allá del marco que la contiene, y en algunos casos, éste es irregular. Macaparana ha construido un alfabeto plástico musical con rigurosas incisiones, ritmo, equilibrio, armonía, tres elementos clave que remiten al constructivismo torresgarciano, así como líneas rectas y círculos que se entrecruzan.
Obra rigurosa, racional y, aunque parezca contradictorio, pasional. El espectador comparte silencios, intervalos, un gran número de sensaciones que elevan su espíritu que, afortunadamente, lo alejan de la estética globalizada y uniforme en la que el artista de hoy parece obligado a producir obras como si participara de una competencia. El catálogo cita a Wittgenstein acerca de Brahms: "un músico en blanco y negro", e incluye un CD con la "Suite Macaparana" ejecutada en flauta por Patricia Da Dalt, "Itinerant", elegía de Toru Takemitsu in memoriam del escultor Isamu Noguchi y la Sonata para flauta, viola y arpa de Claude Debussy por el Trío Luminar (Patricia Da Dalt, Marcela Magin, Lucrecia Jancsa). La muestra clausura el 27 de junio. Paraná 1133.


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