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Sedujo al Colón la orquesta de Marsalis
Wynton Marsalis y la Jazz at Lincoln Center hicieron temas clásicos de Dizzy Gillespie, James Moody, Count Basie, Thelonious Monk y otras glorias de la época dorada del jazz.
Esta Jazz at Lincoln Center Orchestra es un auténtico seleccionado de solistas, en una ciudad que se destaca precisamente por la abundancia de grandes músicos. Y, cuando tocan "en casa", suelen invitar a directores invitados para buscarle una vuelta distinta al sonido que le es propio.
La JLCO es, en esencia, una "big band", con una fila de cinco saxos de toda la familia (que pueden trocar en clarinetes y/o flautas), cuatro trompetas (una de ellas la del propio Marsalis), tres trombones y una base de piano, contrabajo y batería. Y como ha hecho bandera Wynton, el más famoso de una familia de músicos desde su aparición pública, el lenguaje apunta al clasicismo del género. En tal sentido, no es casual que él haya resignado su papel destacado como instrumentista, que lo es en muy alto grado, para ponerse casi como uno más en el combo, o que invierta sus mayores esfuerzos en la orquesta en desmedro de sus otros proyectos personales.
La JLCO ya ha había estado en Buenos Aires hace quince años. La experiencia acaba de repetirse ahora en la imponente sala del Colón. Durante las pruebas de la tarde, se debatió si era o no conveniente amplificarla, tal como es rutina en los conciertos de este tipo en salas convencionales. Finalmente, con la intención de aprovechar la buena acústica del teatro, se optó por tocar "sin sonido". Al respecto, puede decirse que el resultado fue muy bueno: todos los metales y las maderas salieron sobradamente airosos de ese modo. En cambio, algunos se quejaron porque "faltaron piano y contrabajo", sobre todo en los momentos de "tutti".
El repertorio para este concierto porteño pasó por Dizzy Gillespie, James Moody, Count Basie, Thelonious Monk, Dexter Gordon, Duke Ellington, Lalo Shiffrin y el contrabajista del grupo, Carlos Henríquez, quien oriundo del Bronx y de sangre latina- hizo su aporte de sonidos centroamericanos.
La Jazz at Lincoln Center Orchestra propone una música de muy alta eficacia y bajo riesgo. Es imponente lo que se descubre en el talento personal de los integrantes. Todos hacen solos y se nota que tienen de sobra para eso. Y aunque nos detengamos especialmente en las participaciones de los trompetistas Greg Gisbert, Marcus Printup y Kenny Rampton, del saxofonista Victor Goines, del contrabajista Henríquez o del propio Marsalis por supuesto, todos estuvieron a la altura de las circunstancias.
De igual modo, son incuestionables los arreglos orquestales y la prolijidad de los momentos grupales. La objeción es mucho más sutil y difícil de argumentar. No es falta de swing, pero sí un exceso de elegancia que a ratos puede sentirse como frialdad, y en ese sentido quizá haya jugado un poco en contra el entorno serio del Colón.
Esa dinámica se rompió en alguna medida con la música de Monk o con el "Mood Indigo" de Ellington (lo mejor del concierto), en la alegría latina de la composición de Henríquez o, ya en el final a la hora de los bises, cuando Marsalis se quedó solo con la base y entregó un momento camarístico que lo puso en el centro de la escena.
Actuación de la Jazz at Lincoln Center Orchestra. Con Greg Gisbert (trompeta), Marcus Printup (trompeta), Kenny Rampton (trompeta), Vincent Gardner (trombón), Elliot Mason (trombón), Chris Crenshaw (trombón), Sherman Irby (saxos), Ted Nash (saxos, clarinete), Walter Blanding (saxos y clarinete), Victor Goines (saxos y clarinets), Paul Nedzela (saxos y clarinets), Dan Nimmer (piano), Carlos Henríquez (contrabajo), Ali Jackson (batería) y Wynton Marsalis (trompeta y dirección general). (Teatro Colón, 25 de marzo).


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