14 de mayo 2010 - 00:00

Senado aprobó más control a agencias

Washington - El Senado estadounidense aprobó ayer un endurecimiento de las normas que regulan a las agencias de calificación de crédito, que han sido criticadas por no haber advertido los riesgos que acarreaban algunos instrumentos de deuda durante la crisis financiera global. En una votación de 64 a 35, el Senado incorporó la medida al proyecto general de reforma de regulación financiera, el cual podría ser aprobado la próxima semana. La propuesta busca conformar un organismo del Gobierno, supervisado por la Comisión de Valores de EE.UU. (SEC) para asignar a las agencias del sector, como Moody's, Standard & Poor's y Fitch, el emisor de deuda que deben calificar.

Los que apoyan la iniciativa dicen que la creación de un directorio de calificación de crédito podría reducir la presión que tienen las agencias para poner buenas calificaciones a las firmas que las contratan para ser calificadas. «Hay un conflicto de interés increíble en la industria de las calificaciones de crédito», afirmó el senador demócrata Al Franken en su discurso en el piso del Senado. «Los emisores de obligaciones están pagando las calificaciones crediticias. Andan buscando dónde comprar sus calificaciones», denunció. El directorio de calificación de crédito, que diseñará la SEC, estaría mayormente conformado por grandes inversores, como los fondos de pensiones y fundaciones de beneficencia que dependen de la precisión de las calificaciones para los bonos que compran.

Los fondos de pensiones públicas acusan a S&P, Moody's y Fitch de haber ayudado a causar la crisis financiera mundial otorgando máximas calificaciones a las obligaciones hipotecarias cuyo valor se desplomó junto con el mercado de la vivienda en 2007. Esta semana, CalPERS, el mayor fondo de pensiones públicas de Estados Unidos, ganó un fallo judicial que le permite demandar a las tres principales agencias por haber asignado calificaciones «salvajemente imprecisas e irracionalmente altas», lo que le causó pérdidas por 1.000 millones de dólares.

Desafío

También la medida aprobada en el Senado podría dar a las calificadoras más pequeñas la posibilidad de desafiar el dominio de los tres grandes protagonistas del sector.
Además de la investigación denominada Cuomo (ver aparte) que todavía no se ha cerrado, las indagaciones que durante 18 meses ha desarrollado un comité del Senado aseguran que durante el inicio de la crisis, las calificadoras no disponían de información suficiente sobre los productos hipotecarios, y fueron presionadas por los bancos de inversión para lanzar recomendaciones demasiado optimistas.

Poco antes, el Senado votó por 61 a 38 para pedir a los reguladores como la Corporación Federal de Seguro de los Depósitos que desarrollen sus propios estándares de calidad del crédito, en vez de depender solamente de la evaluación de las agencias.