10 de febrero 2015 - 00:00

Senado: baja kirchnerista para votar Inteligencia

Adolfo Rodríguez Saá y Jorge Capitanich
Adolfo Rodríguez Saá y Jorge Capitanich
El Frente para la Victoria sufrirá una baja en la sesión del próximo jueves en el Senado para aprobar la creación de la Agencia Federal de Inteligencia. La senadora oficialista Cristina Fiore entró ayer a quirófano con un cuadro de "abdomen agudo franco" y debieron extirparle el apéndice en su provincia, Salta. Si bien los aviones sanitarios siempre están a disposición en caso de votaciones ajustadas, el kirchnerismo no sufrirá esta vez a la hora de la votación ya que los bloques opositores se autoexcluyeron del debate y anunciaron que no se presentarán en el recinto.

Así, el bloque del Frente para la Victoria sólo deberá esforzarse para llegar al quórum de 36 senadores ocupando sus bancas para poder dar inicio a la sesión. Una tarea que tampoco asoma como complicada ya que el Interbloque Federal de Adolfo Rodríguez Saá decidió despegarse de los bloques opositores y bajar al recinto para habilitar el debate.

Ayer, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, dijo que "pueden eventualmente incluirse modificaciones" nuevas en el proyecto de ley para la creación de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), cuando se debata el jueves próximo en el recinto del Senado. "Se han efectuado diversas opiniones respecto de esta iniciativa, en el marco de la comisión respectiva, y en el sentido de poder incorporar una serie de modificaciones a sugerencia de senadores y también de instituciones", dijo el funcionario en su habitual conferencia de prensa.

En ese marco, el ministro coordinador recordó además que "este proyecto ya cuenta con dictamen correspondiente y va a ser tratado el jueves en el transcurso de la sesión. El dictamen ya ha sido suscripto y el tratamiento será para el día jueves, pero además en el mismo recinto pueden eventualmente incluirse modificaciones. Pero esto hace y responde al tratamiento en sí del proyecto de ley en el recinto", indicó Capitanich.

En lugar de asistir a la sesión, la oposición decidió convocar a una "audiencia ciudadana" a la misma hora del inicio del debate, en el salón Azul del Senado, donde participaron a miembros de distintas asociaciones de magistrados y fiscales, juristas y de la comunidad judía para expresar sus disidencias con el proyecto que propone, entre otros puntos, disolver la SI y crear una nueva Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Entre otros reclamos, piden que el sistema de escuchas telefónicas pase a la órbita de la Corte Suprema de Justicia y no al Ministerio Público que conduce la procuradora Alejandra Gils Carbó, tampoco demasiada convencida de asumir esta tarea con el antiguo personal de la SI, como propone el texto del oficialismo.

El proyecto oficial, anunciado en cadena nacional por Cristina de Kirchner, resuelve que las máximas autoridades del organismo, director y subdirector general, sean designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado. En el texto se aclara, además, que "el cese de ambos funcionarios podrá ser dispuesto por el Poder Ejecutivo Nacional".

Se consigna que las actividades de inteligencia interior quedarán limitadas a "la investigación de delitos federales complejos, inteligencia criminal o atentados contra el orden institucional y el sistema democrático". En el capítulo dos aclara que la AFI tendrá como misión general la dirección y coordinación del sistema nacional de inteligencia y la producción de inteligencia "en defensa de la Nación ante amenazas internacionales de terrorismo, narcotráfico, lavado de dinero, trata de personas, ciberdelitos, económicos y financieros".

El objetivo del oficialismo es dar sanción al proyecto el jueves en el Senado y luego girarlo a la Cámara de Diputados para su aprobación definitiva el próximo miércoles 25, cuando también se votará el tratado de inversiones con China, que generó la resistencia de la oposición. El diputado de UNIR, integrante del Frente Renovador, Alberto Asseff, anunció que propondrá a su bloque -que se reunirá mañana- que "se rechace el convenio celebrado con China en tres aspectos: facilidades para mano de obra del país asiático, adjudicaciones sin licitación y la base en Neuquén".

"Todos queremos un creciente intercambio con China, pero aspiramos a que ese vínculo no repita errores del siglo XIX, como fue nuestra relación con Inglaterra. Nosotros debemos agregar valor a nuestra producción y generar más trabajo para nuestra gente. No podemos comprar 'llave en mano' ni vagones ni nada", se quejó el diputado nacional por Buenos Aires.

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