- ámbito
- Edición Impresa
Senado condenó risa y a un apóstol
Las senadoras María Cristina Perceval, Isabel Viudes, Liliana Fellner y Judit Forstmann ríen junto a Miguel Pichetto, jefe de la bancada K, y el santacruceño Nicolás Fernández, en un alto del debate sobre violencia contra las mujeres.
Imagen escalofriante dan del país estas expresiones que, cabe aclarar, fueron pronunciadas tanto por senadoras como por senadores.
El proyecto votado busca mejorar la prevención de un delito que ya está tipificado por el Código Penal. Es importante que la mujer que denuncia encuentre un marco de respeto y, sobre todo, de acompañamiento posterior. Con este fin, la ley introduce la figura del «amicus curiae» para contener a la víctima en los pasos que deba dar. También es importante que, como propone la ley, el Estado desarrolle programas de prevención para las diferentes formas de violencia que puede padecer una mujer en el ámbito familiar, institucional y laboral. Vale recordar que la Argentina ya cuenta con una norma que sanciona el acoso laboral.
Finalmente, se crea el «Observatorio de la violencia contra las mujeres», lo que puede ser interesante, siempre que no se caiga en la tentación de magnificar el problema para sostener la existencia de una estructura burocrática más. Temor justificado si se escuchan los fundamentos de los senadores para aprobar el proyecto. En particular la insistencia en la «invisibilidad» de la mujer en nuestra sociedad, como si portásemos burka. El machismo consiste en negar la capacidad de las mujeres por su condición de tales. La Argentina es un país en el cual no existe rama de actividad que le esté formalmente vedada a las mujeres, donde la representación en el Congreso oscila entre el 30% y el 40% y cuya presidencia de la Nación está ocupada por una mujer.
En la sesión, las senadoras afirmaron no haber sido ninguna de ellas víctimas de la violencia que estaban condenando, hecho que no las llevó a morigerar el tremendismo de sus intervenciones. «Las mujeres aquí presentes -dijo Marina Riofrío (San Juan, FPV)- seguramente no hemos sido víctimas de violencia. Obviamente que no (sic). Pero ninguna de nosotras puede decir que no ha sentido la discriminación y lo difícil que se ponía la tarea por nuestra condición de mujeres».
Pero el único varón señalado en la sesión fue el apóstol San Pablo. Sin temor al anacronismo, ni a ofender la fe de los argentinos, el senador Marcelo Fuentes (FPV, Neuquén) denunció «el papel poco feliz de las grandes religiones monoteístas en la conformación de lo que es el valor de la mujer. Simplemente menciono a Pablo de Tarso. De ahí, el que quiera leer biblias, que lo haga».


Dejá tu comentario