Detrás de la renuncia también aparece el poco acompañamiento durante el debate del paquete fiscal y los guiños desde diciembre a la expresidenta.
Contacto. En noviembre pasado, Cristina de Kirchner juró como senadora e intercambió diálogo con su exenemigo Adolfo Rodríguez Saá.
El rearmado de bancadas de diciembre pasado ya tuvo su primer cimbronazo en el Senado: el puntano Adolfo Rodríguez Saá abandonó el flamante interbloque Parlamentario Federal, tras la decisión de su ahora exespacio de no tenerlo en cuenta para integrar la comisión bicameral de Trámite Legislativo que analiza los Decretos de Necesidad y Urgencia.
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La nómina de la salteña Cristina Fiore para participar de esa bicameral lo agarró por sorpresa -y en vacaciones- a Rodríguez Saá, que buscó explicaciones incluso en el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo. Con la decisión tomada y sin vuelta atrás, el puntano envió la notificación de renuncia al interbloque junto a su colega de San Luis, María Eugenia Catalfamo.
"Me dirijo a la señora presidenta del Honorable Senado a fin de informarle que a partir de la fecha, 7 de febrero de 2018, dejo de pertenecer al Interbloque Parlamentario Federal", señala la misiva que envió ayer Rodríguez Saá a Gabriela Michetti.
En tanto, Catalfamo argumentó en su renuncia al interbloque que "si bien se respetó la proporcionalidad política indicada por el artículo C del reglamento de la cámara, la decisión de nombrar a otro senador no fue consultada ni consensuada con los demás miembros de este espacio".
Detrás de la renuncia y el enojo por no integrar la bicameral de los DNU aparecen otros dos motivos:
*En noviembre pasado, es decir, antes del recambio legislativo del 10 de diciembre pasado, el Senado se dispuso a tratar en comisión y llevar al recinto el paquete fiscal -consenso y responsabilidad- y el nuevo cálculo de actualización de los haberes jubilatorios. Desde la cámara giraron los proyectos a las comisiones de Presupuesto y a la de Trabajo, situación que gatilló furia en Rodríguez Saá, presidente de la de Coparticipación, quien argumentó que parte de ese pack debió tratarse también allí.
La situación se repitió a fines de diciembre, y ya con el interbloque Federal recién armado, el senador aprovechó el debate sobre el Presupuesto 2018 y la reforma tributaria para reiterar su enojo, que no fue acompañado de manera masiva por sus compañeros de bancada.
"Lo peor de este tratamiento exprés es que ahora se hace contra el reglamento. En las tres leyes que se van a tratar se ha violado el reglamento. Y usted sabe, presidente, porque además le presenté una nota y también se la presenté en el tratamiento anterior -la reforma fiscal-, que estas tres leyes -cheque, Presupuesto y reforma impositiva- tienen que mandarse a la Comisión de Coparticipación Federal de Impuestos y, también, a la de Presupuesto y Hacienda", disparó el puntano en el recinto.
*La jura de Cristina de Kirchner como senadora -el 29 de noviembre pasado, pero con actividad plena desde el 10 de diciembre- y los guiños ese día con Rodríguez Saá levantaron la polvareda en el peronismo disidente, que batalló años contra el kirchnerismo de manera solitaria en varios distritos. No obstante, el primer acercamiento al camporismo no partió de allí sino desde la gobernación de San Luis que comanda Alberto Rodríguez Saá, hermano del legislador.
De hecho, ese pegoteo K fue advertido con anticipación por el exgobernador (2011-2015) y actual senador Claudio Poggi, que pasó de ser heredero a enemigo acérrimo de los Rodríguez Saá. Les ganó en las PASO y perdió en las elecciones generales de 2017, pero se perfila como el principal adversario en 2019, con toda la maquinaria de Cambiemos de apoyo.
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