«Como para creerle», dijo a este diario un empresario del supermercadismo. Se refería, obviamente, a la «paz social» prometida el jueves por el líder camionero y secretario general de la CGT Hugo Moyano. Es que pocas horas después militantes de su gremio bloquearon los ingresos al supermercado Libertad -del grupo francés Casino- en la ciudad de Posadas. Una vez más el «reclamo» tiene como objetivo robarle unas fichas de afiliación (en este caso una veintena) al Sindicato de Empleados de Comercio que encabeza el «gordo» Armando Cavalieri. El bloqueo se produjo, además, a la misma hora que en Buenos Aires la población rendía homenaje al difunto ex presidente Néstor Kirchner, cuyo fallecimiento había sido esgrimido por Moyano como la causa principal para dejar de lado la pelea con los empresarios y «parar la pelota».
Sin embargo, la gran diferencia entre lo sucedido el viernes en Misiones y los demás «reclamos» de Camioneros es que Pablo Moyano (hijo de Hugo y secretario general del gremio) acató la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, y por la tarde habían levantado el piquete. Tanto los clientes como los proveedores pudieron volver a ingresar en el híper. En Misiones, además, hay un elemento adicional: Camioneros está liderada por el diputado K Adolfo Velázquez; el Centro de Empleados de Comercio de Posadas lo encabeza el duhaldista Héctor Benigno Gómez.
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