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Señales K hacia el kirchnerismo no PJ
Daniel Scioli, ayer en La Plata con Aldo San Pedro. Participó también Emilio Pérsico.
El gobernador, siempre gestual, recibió a Aldo San Pedro, titular del PdV y alcalde de Bragado, para formalizar una empatía con ese núcleo -que tributa a la Casa Rosada, en particular a Carlos Zannini- que supone, a priori, un respaldo a su reelección.
San Pedro, que también administra el PdV a nivel nacional (la filial porteña está intervenida y quedó a cargo de Diana Conti), mantiene una pertenencia zigzagueante con el Encuentro de la Militancia que reúne al Movimiento Evita, el Frente Transversal y el Frente Grande, entre otros espacios.
Ese armado, a su vez, se fusionó en la Corriente de la Militancia que comanda un sexteto integrado por Agustín Rossi, Daniel Filmus, Jorge Taiana, Francisco «Barba» Gutiérrez, Edgardo Depetri y Emilio Pérsico, que ayer, junto a Fernando «Chino» Navarro, estuvieron en la cita con Scioli.
San Pedro, partidario de la reelección de Cristina de Kirchner, avisa que pone el partido a disposición de la estrategia nacional pero, en simultáneo, expresó -con menos ímpetu que respecto de la Presidente- su respaldo a la reelección del gobernador.
Subyace, en tanto, un matiz: el Encuentro evolucionó, sumando otros espacios, hacia la Corriente de la Militancia que hizo dos shows frente al Congreso, trinchera que al menos para el reparto preelectoral alienta la figura de Taiana como candidato bonaerense.
Nuevos actores
Forma parte de la pulseada por la vice de Scioli que, día a día, suma nuevos actores. A los conocidos -Florencio Randazzo, Aníbal Fernández, Cacho Alvarez, Horacio González, etc. desde un rincón ultra-K, de origen pingüino, se agregó un nombre: el de Gabriel Mariotto.
Según el relato que difunde un sector de la Casa Rosada, que se fascina por las teorías premonitorias, el lomense, a cargo del COMFER, fue sugerido por Héctor Icazuriaga y recibió el OK de Julio De Vido y Carlos Zannini. Tuvo, además, el visto bueno de la Presidente.
Parece, al igual que la señal de Scioli hacia el espacio no PJ del kirchnerismo, un movimiento destinado a intentar un equilibrio entre el peronismo puro y los armados despegados de la estructura clásica partidaria.
Ese juego de compensaciones es permanente: así como la entronización de Nilda Garré se leyó como un golpe para el PJ, la llegada de Juan José Mussi a Ambiente significó un pago de la Casa Rosada al conurbano profundo. Lo de Mariotto, como lo de Scioli con San Pedro, repite ese vaivén.
Ayer, en La Plata, Scioli recibió al jefe del PdV junto a su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y lo animó a «contener» a sectores kirchneristas que no simpatizan con la estructura clásica del peronismo. De todos modos, el Partido de la Victoria marcha, de manera irreversible, a formar parte del frente electoral K. ¿Cristina de Kirchner mantendrá en pie la idea que había comentado su marido de sepultar la marcha electoral Frente para la Victoria? Por lo pronto, se reservará ese término al tener adentro el partido de San Pedro.
En febrero, para cumplir con los requisitos legales, el Partido de la Victoria hará internas para cargos partidarios en las que elegirá a su nueva mesa de conducción mientras espera normalizar la franquicia porteña, tarea que lleva adelante Conti junto al vice de Economía Roberto Feletti.


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