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Septiembre: gran semana, más tres lastres, apenas alcanzó

La clásica expresión -«estaba para ponerla en un marco»- bien le cabe al pasar de la segunda etapa, que cubrió el Merval en el pasado mes. Porque antes, y después, de la ella todo resultó un recorte del índice. De tal forma se armó un noveno período muy inarmónico que había arrancado con pérdidas por el 1,10%. Después, surgió -junto con las medidas anunciadas en el mundo- el excelente segundo tramo, que arrojó casi un 7% de diferencia positiva. Indicador mayor que pasó de un viernes con 2.381 puntos, a otro -siete días más allá- de 2.511 unidades.
Fueron los momentos en que se visualizó al Merval pudiendo salir del fondo, donde compartía con Madrid y Shanghái la desgracia de ser negativos en 2012, y dar vuelta la historia. Para suponer, en el optimismo, que sería el mes «bisagra» y del cambio de orientación. Duró poco. Lo que siguió fue un ambo de semanas magras, con la tercera bajando casi el 0,5%. Y el remate de la cuarta, cayendo un abrupto 3,2%. Sumando, restando, la cuenta final pudo dejar el 1,8% de ganancia de septiembre, en el Merval. Las de «sede local» lo ampliaron al 2,5 por ciento, pero el índice de la Bolsa -general- mostrando la otra cara, con baja de un casi un 1 por ciento. Desarrollo a los impulsos, desorganizado, pendiente de «espasmos» emparentados con el mundo: todo dentro de un marco sumamente comprimido en negocios, que no salieron de los $ 33 millones -promedio, por rueda- ratificando el ritmo de marcha -muy lento- en el segmento accionario de Buenos Aires. En la virtuosa segunda semana se llegaron a consumir $ 221 millones, que en el final solamente fueron $ 121 millones: la prueba de lo feroz de la contracción de demanda. Amanece octubre: cielo nublado, pronóstico inestable (mejor, ir con paraguas). La Bolsa, húmeda.


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