8 de diciembre 2011 - 00:00

¿Será 2012 el último año para el euro?

Nicolas Sarkozy
Nicolas Sarkozy
Bruselas - Si 2011 fue un «annus horribilis» para la eurozona, 2012 se presenta como el año de la verdad para el euro, en el que se sabrá si la moneda común europea seguirá existiendo o cerrará el último capítulo de sus diez años de historia.

¿Qué quedará de Europa si desaparece el euro?», se interrogó el presidente francés, Nicolas Sarkozy, el 1 de diciembre. La pregunta es pertinente: diez años después de su historia, los europeos se encuentran ante una situación desesperada, en la que deben recuperar ante todo la credibilidad.

La peor crisis de la deuda europea se disparó dos años atrás cuando Grecia, que constituye sólo un 2,8% de la economía europea, admitió al mundo que manipuló sus estadísticas fiscales, que le habían permitido vivir durante años muy por encima de sus posibilidades. Y como si del peor de los virus se tratara, pocos meses después se extendía a Portugal e Irlanda, hasta que en 2010 aceleró su contagio por todo el continente hasta amenazar a España e Italia, dos economías demasiado grandes para caer y ser rescatadas, y que ahora se financian en los mercados a tasas insostenibles.

La eurozona se encuentra asfixiada, con sus bancos necesitados de capital, sus gobiernos poniendo en marcha más y más recortes y un descontento y frustración social creciente. De no ser contenida, la crisis soberana europea amenaza con una recesión mundial de consecuencias económicas, políticas y sociales peores que la crisis de 2008. Además, la crisis se ha llevado por delante a dirigentes de diez países. Los últimos, los de Grecia e Italia, que han sido sustituidos por tecnócratas.

En momentos tan críticos, los expertos advierten contra el aumento del populismo tanto de derecha como de izquierda. La crisis provocó además el fortalecimiento de movimientos sociales como «los indignados», que desde que se inició en España, se propagaron por todo el mundo con multitudinarias manifestaciones de protesta contra el sistema financiero.

Está claro entonces que 2012 será un año determinante para la eurozona.

Los críticos apuntan a la falta de reacción e inoperancia de sus dirigentes. Otros, a sus bases fundacionales y varios, entre ellos los llamados euroescépticos, recuerdan que «ya lo habían dicho». Y es que una unión monetaria no puede funcionar sin una unión fiscal ni un banco central prestamista de última instancia.

Agencia AFP

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