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Serrat en las voces de Trilce
Josep Prats, director catalán, que dirigirá este fin de semana al Coro Trilce con un programa integrado por canciones de Serrat.
Periodista: ¿Cuál es su relación con la música de Joan Manuel Serrat?
Josep Prats: Para todos nosotros, catalanes o no, Serrat es un punto de referencia, en nuestra memoria colectiva, de nuestra lucha de los años 60 y 70 por las libertades contra el franquismo. A mediados de los 60 arraigó en Cataluña un movimiento llamado Nova Cançó, a imitación de la chanson française de Ferrer, Brel y Brassens, cuyas dos características principales eran cantar en catalán y defendiendo la libertad contra la dictadura. Así que Serrat entra en el imaginario colectivo de la cultura catalana. Más allá de la polémica que suscitó en su momento que Serrat empezara a cantar en castellano, polémica que hay que situar en sus coordenadas exactas de tiempo y momento, lo cierto es que probablemente esa valiente y afortunada decisión ha hecho de él el mejor embajador del catalán en todo el mundo, y especialmente en América Latina.
P.: ¿Cuáles son los ejes artísticos que lo llevaron a aceptar esta propuesta?
J.P.: Me interesó porque me ha invitado mi amigo del alma, Néstor Andrenacci, con el cual a lo largo de tanto tiempo hemos compartido tantas cosas, entre otras dos proyectos que llevé a cabo con el Coro Trilce años atrás, uno sobre García Lorca y otro sobre poesía catalana. Por otra parte, siempre me han interesado las ideas que van allá más allá de lo estrictamente musical y en las que es posible hacer converger textos, propuestas de puesta en escena, colaboración con directores de escena, actores, otros solistas, etc., que complementan y enriquecen la propuesta musical.
P.: ¿Cuáles son los matices especiales que la interpretación coral da a la obra de Serrat?
J.P.: En la Argentina tienen un activo muy importante: entre sus músicos existe probablemente una de las mejores escuelas que yo conozco en la especialidad de arreglos corales. Así pues, de entrada, sabemos que podemos contar con un material musical de primer orden: los arreglos son tan buenos que es un placer dirigirlos, cantarlos y, estamos seguros, escucharlos. Más allá de eso está el trabajo colectivo, el compartir una emoción que trasciende al grupo y llega con una fuerza increíble al público.
P.: ¿Cuál es la tarea del director para lograr que las canciones de Serrat sean interpretadas por un coro?
J.P.: Por supuesto que no es lo mismo cantar como solista que tratar de aunar un grupo articulando ese mismo texto conjuntamente; esa es principalmente la dificultad: tratar de conseguir que el grupo alcance la libertad declamatoria de un cantante como Serrat, ayudarles a sentirse cómodos, libres en la articulación del texto... en eso estamos. Los coreutas deben escuchar muy bien al resto del coro para saber cuándo son protagonistas y cuándo deben limitarse a un papel de soporte o complemento del tema principal.
P.: ¿Sobre qué está trabajando en este momento?
J.P.: La semana que viene regreso a Barcelona, y me esperan muchos proyectos: en lo coral debo dirigir El Mesías de Haendel para Navidad, el Requiem Alemán de Brahms para Semana Santa, un espectáculo poético-musical para el festival de verano de Barcelona (Grec 2012), la Misa en do menor de Mozart y el Salmo 42 de Mendelssohn, la Messa de Gloria de Puccini...
P.: ¿Usted viaja a menudo a la Argentina?
J.P.: Tengo esa suerte. Tres semanas atrás estaba dirigiendo en el Simposium Mundial de Coros en Puerto Madryn, donde había mucha gente de todo el mundo y, desde luego, muchos argentinos; y ahí me di cuenta de los frutos de tantos años de visitar la Argentina cuando en el hotel, por la calle, en los conciertos, no podía parar de saludar un amigo tras otro.


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