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Servini vs. Oyarbide, el otro clásico
María Servini de Cubría
El enfrentamiento resultó sorpresivo por tratarse de dos jueces de buena relación desde hace años. Y podría esconder, según dijo sospechar Servini de Cubría, un posible intento por apartarla del estratégico juzgado electoral que también está a su cargo, y del que depende la organización y ejecución de todos los operativos en épocas de votaciones. La jueza, además, reconoció haber resguardado de su época como magistrada de menores «veinte expedientes sospechosos de entregas de chicos» que, presume, podrían en algunos casos tratarse de hijos de desaparecidos dados en adopción.
La causa original se remonta a 2010, cuando la dirigente de Abuelas de Plaza de Mayo María Isabel Chorobik de Mariani pidió la ampliación de una investigación respecto de la tarea del exjuez de Casación Gustavo Mitchell, que en los 70 se encontraba a cargo de un juzgado de menores de la Capital Federal, al igual que Servini de Cubría.
Excusación
Ese expediente recayó en el juzgado federal de Servini, quien se excusó de intervenir por haberse desempeñado como jueza de minoridad. A continuación, el sumario que en un principio hacía eje en Mitchell quedó en manos de Oyarbide.
El magistrado avanzó en la investigación y a partir de los datos recogidos formó catorce nuevos expedientes: tres relacionados con la labor de Mitchell y los otros once respecto de Servini. Ese presunto desbalanceo fue lo que provocó la ira de la magistrada en contra de su colega.
En una entrevista en radio América, Servini se quejó este domingo de la actitud de su par de no aceptarla como parte en el expediente ni permitirle obtener fotocopias. Sobre el método de conducir la causa de Oyarbide, afirmó: «Me llama mucho la atención. Creo que debió haberme llamado y yo haber declarado. Tendría que haberme dado el derecho a declarar, incluso como imputada».
La jueza dijo sospechar, además, que la investigación podría guardar relación con su labor en el ámbito electoral: «El cargo es codiciado por varios, no sólo por Oyarbide. Además, el doctor fue fiscal de la Justicia electoral», declaró, y recordó que en mejores épocas entre ambos le encargó en varias ocasiones suplantarla durante sus ausencias.
En algunos sectores del oficialismo Servini de Cubría es vista como una jueza que suele actuar de manera autónoma respecto de las necesidades de la Casa Rosada, a diferencia de otros magistrados de los tribunales federales de Comodoro Py.
En tren de suspicacias, recordó además que una de las secretarias de su colega, Patricia Palmisano, se desempeñó bajo sus órdenes años atrás. «Palmisano tenía un contrato en mi juzgado a mediados de la década pasada y se dejó sin efecto por lo mal que se comportó. Ella no nos tiene simpatía. Y me llama la atención que Oyarbide le tenga tanta confianza, ni siquiera es buena instructora», agregó.
Servini alegó tener una excelente relación con «Chicha» Mariani y con Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas, y haber colaborado con las búsquedas de sus nietos desde la vuelta de la democracia. Incluso, dijo que fue la primera jueza en entregar a dos hijos de desaparecidos a sus familias de origen. Y aseguró tener «la conciencia tranquila».
También deslizó un dato que podría servir al avance de las investigaciones por la identidad de posibles hijos de desaparecidos adoptados en esos años. Sostuvo que a pesar de que la norma en los juzgados de menores obligaba a quemar expedientes de adopciones cada diez años, decidió «reservar 20 de ellos en una caja fuerte» que según dijo debería estar en las oficinas que ocupó en esa época. «Además, le di al juez Oyarbide una copia de los nombres que figuraban en los expedientes que guardé», apuntó. En esa línea, Servini completó: «Ojalá podamos encontrar en esos expedientes que yo preservé, y le entregué a Oyarbide, varios de esos nietos que están buscando».


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