Seis ruedas consecutivas en baja, aun cuando lo perdido sea un insignificante 3,35% (con el 0,75% que perdió ayer el Dow al cerrar en 12.835,06 puntos, estamos apenas a un 9,4% de romper el máximo histórico), no es algo que se dé todos los días, y mucho menos por una cuestión puntual. Con esto no minimizamos lo que está ocurriendo en Europa, sino que intentamos ponerlo en perspectiva. Empleo, elecciones en Francia y ahora inestabilidad en Grecia. Éstos han sido los principales argumentos para justificar la falta de entusiasmo en un momento en que los últimos balances de la temporada siguen viniendo con números superiores a lo esperado y la situación macroeconómica norteamericana no muestra ni un deterioro ni una mejora notable. Lo cierto es que la victoria socialista en Francia era esperada hace meses, el caos político en Grecia estaba dentro de las posibilidades y los problemas del sector bancario español eran archiconocidos. Si la Bolsa «adelanta», nada de esto debiera estar «pegando» y casi podríamos decir que no lo está haciendo al mirar las otras variables. El euro en u$s 1,293 acumula ocho sesiones consecutivas en baja; el precio del petróleo en u$s 96,81 por barril ronda los valores de diciembre y en las últimas 10 ruedas la tasa a 10 años se desplomó 18 puntos básicos al 1,835% anual (ayer el Tesoro colocó bonos al 1,855%, un mínimo histórico pero con una bajísima demanda). Aunque hoy o mañana los precios suban, los ánimos están golpeados.
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