Los gremialistas que exigían estatización, ahora encabezan un paro. El deterioro en que cayó la siderúrgica venezolana Sidor desde que el régimen bolivariano se la expropió al grupo argentino Techint tuvo ayer una nueva prueba, que parecería marcar el fin del «romance» entre los trabajadores de la planta y el Gobierno de Hugo Chávez: la explosión de un horno el domingo por la tarde causó la muerte de un operario y graves heridas a otros dos, lo que provocó manifestaciones de protesta del personal de la empresa a las puertas de la planta. Rápidamente la medida se convirtió en una huelga que paralizó las actividades de la mayor siderúrgica de la región andina.
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Los mismos sindicalistas que fueran la punta de lanza de la estrategia chavista, que concluyó con la expropiación de Sidor denunciaron que la explosión debe atribuirse a la falta de inversiones en el complejo industrial. Llamativamente, esos mismos gremialistas exigieron la reestatización de Sidor, tras más de un año de reclamos salariales imposibles de satisfacer, y que obviamente tampoco se otorgaron tras la estatización.
Sidor viene padeciendo accidentes en sus instalaciones desde esa fecha, en lo que parece ser la consecuencia del doble efecto de un paupérrimo gerenciamiento y la falta de inversiones indispensables para al menos «mantener» la planta.
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