Apenas se implantarían 3,7 millones de hectáreas, contra 4,68 millones alcanzados el año pasado. La producción apenas cubrirá la demanda interna.
La siembra de trigo se encamina a ser la peor de la historia para este cereal. Radicalizando aún más el mal pronóstico ya surgido de diferentes fuentes del sector, la Bolsa de Cereales calculó ahora que sólo se implantarán 3,7 millones de hectáreas, un área sin precedentes para este grano.
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Tal es la situación en torno a una campaña que acaba de comenzar muy tímidamente en Córdoba y el Noroeste y que, de no mediar un cambio drástico, apenas cubrirá la demanda interna, generando en torno a 9 millones de toneladas.
En este escenario, el Gobierno nacional sigue barajando un plan destinado a incentivar la siembra de trigo. El trabajo se maneja en la órbita de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), y según fuente oficiales, se anunciaría en breve. Aun así, desde el sector productivo no tienen grandes esperanzas y subrayan que medidas como la compensación a la bolsa de harina triple cero no dio resultado para que los molinos paguen a los agricultores un precio cercano al FAS teórico, en torno a $ 550 por tonelada. Incluso, desde esta semana al llamado «precio lleno» también se le descontarán los fletes.
En lo que respecta al pronóstico de la Bolsa conocido ayer, se indica que existen zonas en condiciones de déficit hídrico crítico tanto superficial como subsuperficial y una difícil situación financiera de los productores. La siembra nacional se ve así reducida en unas 850 mil hectáreas respecto de la zafra precedente. En términos porcentuales la caída sería del 18,6%.
En términos absolutos se cultivarían unas 3,7 millones de hectáreas, la cantidad más baja desde que se tienen registros históricos de siembra en el país, detalló la Bolsa.
La demanda de insumos (fertilizantes) permanece quieta y el escenario es más complicado para los arrendatarios con números que no cierran. El costo de producción no beneficia la intención de siembra. La restricción financiera generaría una menor inversión en tecnología.
Las implantaciones comenzaron en las provincias del Noroeste del país y en el norte de Córdoba. En esta última provincia el proceso ya se detuvo a la espera de un aporte de agua.
Por su parte, un gran sector de Córdoba, el centro norte de Santa Fe, La Pampa, el oeste y el sudoeste de Buenos Aires se muestran como los más deficitarios en humedad de los suelos.
El sur de Santa Fe, el centro norte y el sudeste bonaerense en poco tiempo más van a necesitar un urgente aporte de agua, si bien en este último las coberturas pueden esperar un tiempo más largo. La perspectiva no es buena, ya que a corto plazo no habría una importante reactivación en las precipitaciones para estas zonas.
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