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Sigue ola de robos en los countries
El primer robo sucedió ayer cerca de las 2 de la madrugada en el country Los Álamos, situado en Williams y Juana de Arco, de Rincón de Milberg, al que entraron tres o cuatro asaltantes tras romper un sector del alambrado perimetral.
Los delincuentes se dirigieron directamente a la casa de una empresaria socia de la inmobiliaria Mieres, dedicada a la compraventa de casas en countries y barrios cerrados, quien vive allí junto a su hija menor de edad.
Según la Policía, los asaltantes la sorprendieron mientras dormía y la amenazaron con armas para que les entregara el dinero, por lo que la mujer les dio 1.200 dólares que tenía en un cajón, tarjetas de crédito y un teléfono celular. La principal sospecha de los investigadores es que los ladrones contaban con un dato falso acerca de que la mujer tenía una suma de dinero guardada en la casa producto de una transacción inmobiliaria.
Antes de escapar, la banda le pidió a la mujer la llave de su auto y la encerró junto con su hija en el baño.
Al dirigirse a la puerta del country, ubicado a la altura del kilómetro 29 de la Panamericana, los ladrones se bajaron, amenazaron con sus armas a dos custodios que vigilaban el acceso al predio y les robaron sus equipos de comunicación. Debido a que no portaban armas, los guardias no se resistieron y fueron golpeados y atados en el lugar.
Finalmente, los delincuentes huyeron en el auto de la víctima, un Renault Clio que tiene la publicidad de la inmobiliaria, el cual fue encontrado abandonado a dos cuadras del country.
El otro robo ocurrió cerca de las 3 de ayer en una casa del barrio privado La Pradera del partido de Pilar, cuando dos o tres delincuentes encapuchados y vestidos de negro accedieron a la unidad funcional 2215, en la que se encontraban durmiendo un matrimonio y sus pequeños hijos mellizos.
Según los investigadores, los delincuentes ingresaron por la puerta principal de la casa, la cual aparentemente no estaba cerrada con llaves, ya que no fue forzada.
Una vez adentro de la casa actuaron con mucho profesionalismo y no se mostraron nerviosos ni violentos con las víctimas, aseguró un vocero.
Los ladrones le pidieron al matrimonio dinero y joyas, y tras obtener unos 1.000 dólares, algunas alhajas, una cámara fotográfica y teléfonos celulares encerraron a las víctimas en una habitación y abandonaron la casa.

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