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Siguen cruces entre gremios y el Gobierno
Alberto Sileoni
Ayer fue el turno de la secretaria general de Ctera, Stella Maldonado, quien calificó de «incomprensibles» los duros términos con los cuales Cristina de Kirchner se refirió a los maestros durante la Asamblea Legislativa del pasado jueves.
«Supongo que fue una reacción de enojo por haber planteado un paro nacional, lo cual no es bueno: no hay que enojarse porque son las reglas de la democracia», enfatizó, en referencia a la embestida de su gremio junto a Uda, Sadop, Amet y Cea.
Maldonado también consideró que la huelga federal «tendrá un altísimo nivel de acatamiento». «Es también por la defensa de la identidad docente y de nuestros símbolos, como la carpa blanca», argumentó, además de recalcar que los gremios no se niegan a «discutir temas que tienen que ver con la asistencia de los docentes; por ejemplo, prevenir la salud laboral».
En su discurso de inicio de sesiones ordinarias en el Congreso, la Presidente acusó a los sindicatos que agrupan a los maestros de quedarse «en una lógica» del pasado. «Han quedado atrapados en una lógica de otro país, el de la Carpa Blanca, porque no le daban nada a la educación; en el que le descontaban el salario, donde los maestros se tenían que comprar sus propios materiales porque no tenían libros», afirmó.
Además cuestionó que en las paritarias se pueda «sólo hablar de salario y nunca hablar de qué pasa con los pibes que no tienen clases», y se quejó del alto ausentismo docente.
La jefa del Estado también destacó que los docentes gozan de una «estabilidad laboral», cuentan con una jornada laboral «de cuatro horas» y tienen «tres meses de vacaciones».
En esa línea dura, el pasado fin de semana el ministro de Educación, Alberto Sileoni, aseguró que algunos maestros seguirían realizando paros «aunque ganen 10.000 pesos» y pidió «moderar algunas demandas». «No es posible empezar una discusión salarial con 72 horas de paro», insistió.
Por su parte, el titular de la facción de la CTA cercana al Gobierno, Hugo Yasky, afirmó que «Cristina apeló a la muletilla que utilizó la derecha para denostar a la profesión docente». «Fue lo que históricamente acuñaron los sectores más conservadores del país. Hubo otras afirmaciones injustas, como decir que únicamente discutimos salarios o que trabajamos cuatro horas», agregó.


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